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Póker de gobiernos metropolitanos

Por Carlos Anguiano

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La política metropolitana comienza a parecerse a una partida de póker. Cuatro municipios concentran buena parte de la conversación pública rumbo a 2027: Zapopan y Guadalajara, gobernados por Movimiento Ciudadano; Tonalá y San Pedro Tlaquepaque, bajo Morena. Todavía no es tiempo de repartir candidaturas, pero sí de observar cartas, capacidades, resultados, reputación y, sobre todo, quién tiene mejores condiciones para convertir un gobierno en una plataforma política competitiva. Y si hoy hubiera que hacer una lectura estrictamente administrativa, con datos disponibles y sin confundir propaganda con resultados, hay dos nombres que destacan ligeramente: Juan José Frangie en Zapopan y Sergio Chávez en Tonalá.

Frangie tiene una ventaja difícil de discutir: experiencia administrativa y conocimiento de la operación municipal. Su gobierno ha construido una narrativa de continuidad que encuentra respaldo en indicadores concretos. Zapopan cerró el segundo trimestre de 2026 con 54.1% de percepción de inseguridad, la menor entre los municipios del Área Metropolitana, y obtuvo también la mejor evaluación metropolitana en cuanto a eficacia para resolver problemas, con 35.2%. A ello se suma una capacidad financiera que permite sostener obra y servicios: el presupuesto municipal de 2026 asciende a 13,147.8 millones de pesos y, según el propio gobierno, 75% se orientará a obras prioritarias. Puede gustar más o menos su estilo político, pero sería injusto negar que Frangie sabe administrar, ordenar equipos y convertir recursos en infraestructura. Esa es, hoy, su principal carta.

Guadalajara juega otra partida. Verónica Delgadillo no tiene necesariamente la misma fortaleza administrativa que Frangie, pero posee un activo político que tampoco debe minimizarse: reputación, cercanía y una imagen pública menos desgastada. El problema es que gobernar Guadalajara exige algo más que buena comunicación. La ciudad enfrenta una percepción de inseguridad considerablemente mayor que Zapopan: 78% en el segundo trimestre de 2026, aunque representa una mejoría frente al 90.2% registrado en marzo. Delgadillo tiene tiempo para consolidar resultados, pero necesita que la buena percepción personal se convierta en percepción de gobierno. En política, la simpatía ayuda a ganar; la eficacia ayuda a conservar el poder.

Tonalá presenta una carta distinta y quizá más interesante de lo que a primera vista parece. Sergio Chávez tiene experiencia política, conocimiento territorial y, sobre todo, un equipo con operadores que conocen la administración pública. La estructura oficial muestra una Secretaría General, Jefatura de Gabinete, áreas jurídicas, de transparencia, seguridad, obras y servicios con perfiles y experiencia acumulada. Esa capacidad institucional importa. No gobierna solamente el alcalde: gobierna el equipo que logra ejecutar sus decisiones. Los números recientes también le ayudan. En junio de 2026 Tonalá registró 63.45% de percepción de inseguridad, por debajo de Tlaquepaque y Guadalajara, y el municipio reportó una disminución significativa respecto de mediciones anteriores. Además, su gobierno ha avanzado en infraestructura preventiva y seguridad, con trabajos de desazolve que intervinieron 31 canales y arroyos y una inversión de más de 4.6 millones de pesos, así como equipamiento tecnológico para seguridad por más de 13.5 millones. Chávez, por eso, tiene una carta fuerte: estructura, experiencia y capacidad de operación.

Tlaquepaque es el caso que merece mayor escrutinio. Laura Imelda Pérez Segura no carece de acciones ni de inversión. Su administración reporta obras hidráulicas por 160 millones de pesos en Juan de la Barrera y Ojo de Agua, una inversión de 130 millones en seguridad y una reducción reportada de la incidencia delictiva. El problema está en otro lugar: la percepción de gobierno. Tlaquepaque pasó de 60.1% a 65.8% de percepción de inseguridad entre septiembre y diciembre de 2025 y llegó a 64.9% en junio de 2026; además, apenas 22.2% calificó al gobierno como efectivo para resolver problemas, frente al 35.2% de Zapopan. La pregunta, entonces, no es si existe obra, sino si esa obra está modificando suficientemente la vida cotidiana y si la ciudadanía la reconoce. Ahí está su debilidad.

El póker metropolitano todavía no está decidido. Frangieparece tener hoy la mejor combinación entre administración, resultados y percepción; Sergio Chávez cuenta con experiencia y una estructura que puede darle una ventaja competitiva; Verónica Delgadillo tiene reputación y margen para convertir cercanía en eficacia; y Tlaquepaque necesita demostrar que el relumbrón de la comunicación puede transformarse en resultados que la gente perciba en la calle. Al final, la ciudadanía no votará por discursos, fotografías ni campañas anticipadas. Votará —o debería hacerlo— comparando quién administra mejor, quién resuelve más y quién puede demostrarlo con datos. Esa es la verdadera partida que ya comenzó.


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