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EL PRINCIPIO DEL FIN EN EL BASTIÓN NARANJA: EL CHOQUE ENTRE ALFARO Y CASTAÑEDA QUE FRACTURÓ A MOVIMIENTO CIUDADANO

Por Jorge Eduardo García Pulido

​GUADALAJARA, JALISCO.— Lo que durante una década operó como la maquinaria política más eficaz de Jalisco hoy exhibe las grietas de una guerra civil de baja intensidad. El llamado grupo de los «Cuatro Amigos» —integrado por Enrique Alfaro Ramírez, Clemente Castañeda Hoeflich, Ismael del Toro Castro y Hugo Luna Vázquez—, que conquistó la gubernatura y las principales presidencias municipales en 2018 bajo las siglas de Movimiento Ciudadano (MC), ha entrado en una fase de descomposición cuyas réplicas amenazan con convertirse en el principio del fin para el partido naranja en su propio bastión nacional.

​La paradoja de Zapopan: Del impulso de Lemus al desplazamiento del grupo fundador

La semilla de la actual reconfiguración se sembró con la incursión en la política partidista de Jesús Pablo Lemus Navarro —un perfil proveniente de la iniciativa privada y expresidente de la COPARMEX entre 2008 y 2011—, quien contó con el acompañamiento e impulso político de Clemente Castañeda desde su arribo a la presidencia municipal de Zapopan. En abril de 2021, con Castañeda al frente de la dirigencia nacional de MC, el retiro de Ismael del Toro abrió la puerta para que Lemus saltara a la presidencia municipal de Guadalajara, movimiento con el que el exlíder empresarial terminó desplazando operativamente a los cuadros fundadores del deltorismo. Sin embargo, la alianza entre el impulsor y el impulsado se rompió rumbo a la sucesión gubernamental de 2024: frente a la amplia ventaja de Lemus en las encuestas, la contienda interna desató acusaciones directas del entonces presidente municipal de Guadalajara contra el senador Castañeda por presuntamente confabular en su contra.

​El epicentro del quiebre: Alfaro contra Castañeda y el eje México-Monterrey

La fractura definitiva entre los dos pilares restantes del grupo original —Enrique Alfaro y Clemente Castañeda— estalló entre 2023 y 2024 a raíz del rumbo nacional del partido. Mientras Alfaro protagonizó un rompimiento público con el fundador Dante Delgado, desconociendo el liderazgo del gobernador de Nuevo León, Samuel García, y criticando el destape presidencial de Jorge Álvarez Máynez, Castañeda optó por una ruta opuesta desde el Senado en la Ciudad de México.

​En lugar de secundar el aislamiento de Alfaro —quien se retiró a España al concluir su sexenio—, Castañeda consolidó una alianza pragmática con Dante Delgado y cerró filas en diciembre de 2024 para que Álvarez Máynez heredara la dirigencia nacional de MC. Ese alineamiento con la cúpula central y el grupo de Monterrey le permitió a Castañeda convertirse en el fiel de la balanza desde la capital del país, negociando cuotas de poder en Jalisco para contener a Pablo Lemus: el expresidente municipal de Tlajomulco, Salvador Zamora, en la Secretaría General de Gobierno, y Verónica Delgadillo en la presidencia municipal de Guadalajara.

​Gobiernos divididos: La factura de las imposiciones en Jalisco y Guadalajara

Hacia finales de 2026, el choque de fuerzas entre el bloque de Castañeda, los remanentes de Alfaro y el equipo de Pablo Lemus mantiene comprometida la gobernabilidad en ambos niveles de administración.

​En el Poder Ejecutivo estatal, el intento de mostrar músculo político frente al gobernador a través del secretario general de Gobierno, Salvador Zamora, derivó en una pugna abierta contra el jefe de Gabinete, Alberto Esquer. La disputa quedó documentada el 7 de octubre de 2026 con el oficio JG/0156/2026, mediante el cual Esquer desplazó a Zamora en la interlocución con el Congreso por el Acueducto Sustituto Chapala–Guadalajara. Días después, la falta de pericia en la conducción política de Zamora durante las protestas ciudadanas del 11 y 18 de octubre por la crisis del agua sucia del SIAPA —oscilando entre una primera jornada de represión con 22 detenidos en su ausencia y un segundo operativo de inacción policial que dejó 15 millones de pesos en destrozos y 15 policías heridos— desató exigencias legislativas de comparecencia y amenazas de juicio político contra la administración de Lemus.

​Paralelamente, el Ayuntamiento de Guadalajara bajo el mando de la presidente municipal Verónica Delgadillo padece una bicefalia crítica. Mientras la presidente municipal intenta marcar distancia de Pablo Lemus operando con líneas de comunicación ligadas a la Ciudad de México y Monterrey —lo que ya llevó al círculo cercano del gobernador a proyectar cuadros sustitutos para impedir su reelección en la presidencia municipal en 2027, tales como Priscilla Franco, el presidente municipal de Tlajomulco Gerardo Quirino Velázquez o el propio Salvador Zamora—, dentro de su propio palacio municipal enfrenta la factura del quiebre con Enrique Alfaro tras poner fin a 30 años de concesión de basura con la empresa Caabsa Eagle.

​Por encargo de Alfaro desde España, la presidente municipal Delgadillo tuvo que aceptar como jefe de Gabinete a Bernardo Fernández Labastida —excoordinador de Servicios Municipales durante la presidencia municipal de Alfaro encargada de supervisar a Caabsa y quien solicitó licencia a su regiduría en la administración del presidente municipal de Zapopan, Juan José Frangie—, relegando a Mario Ramón Silva Rodríguez, a quien había traído desde el gobierno de Samuel García en Nuevo León. El estilo autoritario de Fernández Labastida, descrito internamente como un «tsunami» que se conduce como si ostentara mayor autoridad que la propia presidente municipal, ya provocó la renuncia del tesorero Ricardo Rodríguez a los cinco meses de gobierno, rebeliones de regidores y escándalos como el patrocinio municipal a un congreso de masculinidades de ultraderecha en abril de 2026. Atrapado entre las imposiciones desde España, las directrices de la Ciudad de México y el fuego amigo en Casa Jalisco, el proyecto político que refundó el poder en el estado enfrenta su mayor crisis de supervivencia rumbo a 2027.


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