Close

El Congreso que Jalisco no Merece La Falsa Austeridad y el Peso del «Hueso»

Screenshot

Por Jorge Eduardo García Pulido

La aprobación del presupuesto 2026 para el Congreso de Jalisco, con una bolsa de 1,109 millones de pesos, es un recordatorio de la enorme brecha entre el discurso público y la realidad institucional. Mientras los legisladores de todas las fracciones se envuelven en la bandera de la austeridad al congelar sus salarios, las cifras cuentan una historia muy distinta: un organismo donde el 86% del presupuesto —más de 953 millones de pesos— se destina exclusivamente al pago de nómina e impuestos.

Es aquí donde la austeridad se convierte en gazmoñería. Resulta cómodo para los diputados renunciar a un incremento salarial frente a los micrófonos, mientras en las sombras mantienen intacta una estructura inoperante alimentada por el «hueso», los compadrazgos y las cuotas de poder. Detrás de ese abrumador porcentaje de servicios personales, se esconden con frecuencia los espacios destinados a pagar favores, colocar a las novias de turno o sostener a los amigos del sistema, lejos de cualquier criterio de eficiencia o mérito profesional.

Esta simulación de ahorro en tiempos electorales, compartida por todos los colores en el recinto, evita entrar al fondo de la cuestión: la necesidad de una reingeniería que limpie la nómina de «movidas» y privilegios para liberar recursos hacia la modernización.

Jalisco merece un Congreso que esté plenamente vinculado a la modernidad y que dé a sus integrantes las herramientas tecnológicas suficientes para que la falta de sistemas no sea un obstáculo para el buen desempeño. Sin embargo, la inversión en tecnología y eficiencia energética —que debería ser el rostro de lo que queremos construir hacia el 2030— se ve sofocada por una nómina que devora casi 9 de cada 10 pesos del presupuesto por la falta de voluntad política para reformar el gasto.

No se puede hablar de vanguardia cuando los legisladores prefieren mantener una estructura clientelar. Ser pioneros en eficiencia no solo es instalar paneles solares; es tener el valor de recortar los gastos superfluos y las plazas creadas por compromiso político para que la institución deje de ser una agencia de empleos para los allegados al poder.

Hacia el futuro, el Congreso de Jalisco debe ser el reflejo de la pujanza y transparencia del estado. Seguir defendiendo una «falsa austeridad» mientras se protege el esquema de compadrazgos es condenar a la institución a la obsolescencia. El reto para los diputados de todas las bancadas no es solo no ganar más, sino demostrar que el dinero de los jaliscienses se usa para construir leyes y futuro, y no para sostener las movidas de la vieja política.

Post data: Desde que Acción Nacional tocó el poder y las nóminas, encontró el modo de hacer sus «operadores» políticos.


Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que La Verdad Jalisco no se hace responsable de los mismos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0 Comments
scroll to top