Por Jorge Eduardo García Pulido
Conforme se acerca el proceso electoral de 2027, las aguas políticas en Jalisco comienzan a agitarse en prácticamente todos los partidos. Uno de los casos que más llama la atención es el de Tlajomulco de Zúñiga, bastión de Movimiento Ciudadano, donde el morenista Alberto Uribe Camacho vuelve a colocarse en el centro de las especulaciones, aunque para muchos ni él mismo parece tener claro cuál es su verdadero proyecto político.
Hace algunos meses, personas cercanas a Uribe difundieron la versión de que Marcelo Ebrard Casaubon y Ricardo Monreal habían acordado impulsar a la diputada federal Mery Pozos como candidata de Morena a la Presidencia Municipal de Guadalajara, mientras que Alberto Uribe ocuparía la sindicatura en esa misma planilla. Sin embargo, aquella versión nunca pasó de ser un trascendido y terminó diluyéndose sin resultados.

Quienes conocen la trayectoria política de Alberto Uribe sostienen que acostumbra generar expectativas que rara vez se concretan. Basta recordar que, tras abandonar las filas de Movimiento Ciudadano para incorporarse a Morena, buscó influir para que su entonces esposa fuera la candidata a la Presidencia Municipal de Tlajomulco. No lo consiguió. Como alternativa obtuvo para ella la candidatura a diputada, pero terminó derrotada en las urnas.
Aquella etapa también dejó un profundo desgaste en la Ciudad de México, donde, según versiones difundidas en los círculos políticos, llegó a ganarse el calificativo de “blofero” por la distancia entre sus anuncios y los resultados obtenidos.
Tiempo después consiguió la candidatura de Morena a la Presidencia Municipal de Zapopan, pero sufrió una derrota contundente frente a Movimiento Ciudadano. A partir de entonces surgieron versiones nunca acreditadas públicamente, que atribuían su derrota a un supuesto acuerdo político con el alfarismo. Lo cierto es que su cercanía con diversos actores de Movimiento Ciudadano ha sido motivo recurrente de comentarios en Tlajomulco, donde incluso se afirma que personas de su círculo cercano ocupan cargos dentro de la administración municipal encabezada por Gerardo Quirino Velázquez.
Meses atrás, Alberto Uribe también apareció en publicaciones de redes sociales junto con la diputada federal Marcela Michel, promoviendo la eventual candidatura de la hija de don Enrique Michel, fundador de Mazapán de la Rosa. El episodio tampoco prosperó. Cabe recordar que la propia Marcela Michel ya había competido anteriormente por ese mismo cargo y fue derrotada por Salvador Zamora, de Movimiento Ciudadano.
Ahora Alberto Uribe vuelve a cambiar el discurso. En días recientes reapareció asegurando que buscará la candidatura de Morena a la Presidencia Municipal de Tlajomulco y que ha llegado el momento de sacar a Movimiento Ciudadano del municipio. Sin embargo, esa narrativa contrasta con la percepción que existe entre diversos actores políticos, quienes cuestionan la cercanía que históricamente ha mantenido con figuras del partido naranja y consideran que un eventual rompimiento también alcanzaría a integrantes de su propio equipo.
Al final, la principal dificultad para Alberto Uribe Camacho parece no ser encontrar una candidatura, sino recuperar la credibilidad. Cada nuevo anuncio termina contradiciendo al anterior y cada nueva apuesta política alimenta la percepción de un liderazgo que cambia de estrategia con demasiada facilidad. Por ello, en los corrillos políticos no faltan quienes ironizan al definirlo como un morenista con los tenis “fosfo fosfo”: formalmente vestido de guinda, pero con un pie que, para muchos, nunca terminó de salir del naranja.
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