Por Jorge Eduardo García Pulido
Muy sospechoso anda Juan Pablo Colín, presidente del Partido Acción Nacional (PAN) en Jalisco.
Este miércoles 8 de julio de 2026, Milenio, en su columna de trascendidos La Tremenda Corte, publicó lo siguiente:
“Que la rueda de prensa del PAN se haya cancelado justo cuando se iba a hablar en el Congreso de la crisis del agua es, cuando menos, preocupante. La versión oficial dice que no se realizó porque no llegaron todos los diputados convocados, de Juan Pablo Colín, líder del PAN. Pero otras voces aseguran que hubo una llamada para suspenderla. Cualquiera de las dos razones es una mala señal para quienes votaron por ellos y esperan acciones, no excusas. La agenda aprieta, pero este grave problema hídrico no espera. Si la situación ya es grave, las reuniones no pueden posponerse por faltas de asistencia. Se dice que posiblemente se retome el jueves. ¡Ya veremos!”.
Viene a la memoria aquella frase de Félix Flores Gómez: «La política no es para el que le gusta, sino para el que le entiende.» Y, por lo visto, en el PAN jalisciense algunos parecen entenderla más como una oportunidad de negocio que como una responsabilidad pública.
Fuentes consultadas aseguran que Juan Pablo Colín, a quien atribuyen una amplia habilidad para los negocios políticos, no estaría dispuesto a dejar pasar la discusión sobre el eventual empréstito para enfrentar la crisis del agua sin intentar obtener ventajas en el proceso.
En ese contexto aparece el coordinador de la bancada panista en el Congreso de Jalisco, Julio Hurtado, uno de los políticos más cercanos a Colín. Su nombre ha sido objeto de señalamientos públicos luego de que el periodista Ricardo Ravelo publicara una columna en la que afirmó que el legislador estaría bajo la mira de la llamada Operación Enjambre.
Ahora, versiones que circulan en los pasillos del Congreso sostienen que las negociaciones con la bancada de Movimiento Ciudadano alrededor del financiamiento para atender la crisis hídrica estarían acompañadas de presiones e intereses políticos que nada tendrían que ver con el bienestar de los jaliscienses. Hasta el momento, no existe información pública que confirme esas versiones, pero el simple hecho de que circulen en medio de una de las peores crisis de agua resulta, por decir lo menos, inquietante.
Si algo ha dejado claro la estrategia nacional encabezada por Omar García Harfuch es que el combate a las redes de corrupción y extorsión se ha convertido en una prioridad. Por ello, cualquier señalamiento relacionado con presuntas presiones o beneficios indebidos en decisiones legislativas debería esclarecerse con absoluta transparencia.
Porque mientras los ciudadanos esperan soluciones para la crisis del agua, lo último que necesitan es la sospecha de que algunos actores políticos estén más ocupados en las negociaciones de poder que en resolver el problema.
Si esas dudas no se despejan pronto, el mayor costo no solo lo pagarán Juan Pablo Colín y Julio Hurtado. Lo pagará también un Partido Acción Nacional que sigue perdiendo credibilidad y que corre el riesgo de profundizar aún más su desgaste ante la opinión pública.
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