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El PAN Jalisco con Juan Pablo Colín y el síndrome del avestruz

Por Jorge Eduardo García Pulido

Mientras el PAN Jalisco habla de descuentos del agua, a Ricardo Cabezas Talavera lo levantaron en plena Zapopan. Empresario inmobiliario de 45 años, salió el 30 de julio de la colonia El Batán a cerrar un trato y nunca regresó. Le vaciaron las cuentas. Su familia protesta frente a Casa Jalisco y el sector inmobiliario ya anda reforzando protocolos de miedo. Y del presidente del PAN, Juan Pablo Colín, ni una palabra. Ni un tuit. Ni una exigencia. Silencio absoluto.

Mientras el PAN presume innovación y tecnología, en julio se llevaron a adolescentes de 14, 15 y 17 años en Tonalá, Tlajomulco, Zapopan y El Salto. Jeremi, Dominic, Carlos Humberto, Facundo, Giovanny… nombres que hoy son fichas de búsqueda. La Fiscalía ya habla de reclutamiento forzado. Madres que no duermen. Jóvenes que salieron de su casa y se esfumaron. Y el PAN, ¿dónde está? Ocupado en el SIAPA y en talleres de paridad. Como si los chavos desaparecidos no fueran familias tapatías.

Esta no es prudencia política. Es cobardía con sello de partido.
Cuando un empresario desaparece en plena zona metropolitana y le saquean las cuentas, no es “un caso aislado”. Cuando se acumulan adolescentes levantados en menos de dos semanas con olor a reclutamiento, no es “ruido mediático”. Es el mismo infierno de siempre. Y el PAN, que presume ser dique de contención, prefiere no mancharse con el tema que más duele.

Defender a las familias tapatías no es repartir descuentos del 80 %.
Es pararse frente a la Fiscalía y gritar por Ricardo Cabezas. Es acompañar a las madres de esos muchachos de 14 años que ya no regresaron. Es decir en voz alta que Jalisco sigue tragándose a su gente mientras la oposición se distrae con el olor del agua. Porque el agua se puede filtrar. Los desaparecidos, no.

El PAN de Colín está eligiendo el tema fácil.
El agua da likes, da notas, da imagen de “propuestas”. Los desaparecidos dan miedo, dan incomodidad, dan pelea real. Y parece que ese pelear ya no les alcanza. O no les conviene.

En esta ciudad la cobardía no siempre se ve en la cara.
A veces se ve en el silencio cuando un empresario se esfuma en El Batán y cuando los adolescentes empiezan a faltar a la lista. Y hoy ese silencio tiene nombre y partido: PAN Jalisco.

Por eso mi conclusión, el pan hoy es cobarde, chiquito, lejos del PAN de Don Gabriel Jiménez Remus y Tarcisio Rodríguez más a cercano a líderes violentos con antecedentes, por qué no toca temas de inseguridad? Saquen sus conclusiones…


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