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El Ajedrez de la 4T en Jalisco: Fracturas, Encomiendas y la Lucha por Guadalajara

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Por: Jorge Eduardo García Pulido

El escenario político de Jalisco, y particularmente el de su capital, ha dejado de ser una unidad monolítica para convertirse en una confederación de intereses en conflicto. La especulación ha cedido su lugar a certezas que dibujan un movimiento dividido en tres grandes bloques de poder dentro de MORENA, flanqueado por aliados que juegan sus propias cartas de supervivencia y expansión. A continuación, desglosamos los pilares que sostienen —y tensionan— este tablero.

La Resistencia Tradicional: El Grupo del Dr. Carlos Lomelí Bolaños El Doctor Lomelí representa la raíz del movimiento. Su fuerza radica en la memoria de la militancia fundadora y en una estructura territorial que ha sobrevivido a múltiples procesos electorales. Para la base tradicional, Lomelí es el garante de que el partido no pierda su identidad frente a las oleadas de pragmatismo. Su grupo es el cimiento necesario para cualquier operación en Guadalajara, pues posee cercanía que ha construido Edgar Oswaldo Bañales Orozco en las entrañas de las colonias y los barrios que hoy se sienten ignorados por las cúpulas, y pisoteadas por el movimiento.

La Hegemonía Cupular: Mery Gómez Pozos y la Fuerza Monreal Este bloque constituye la «vía rápida» de la política nacional en el estado. Encabezado por la diputada Mery Gómez Pozos, este grupo ha logrado amalgamar los intereses de Ricardo Monreal, Ricardo Villanueva y el marcelismo institucional en un solo frente de choque. Al ser la primera circunscripción el dominio político de Monreal Ávila, esta facción ostenta la pluma para las candidaturas federales y plurinominales, operando como el brazo ejecutor de los acuerdos tomados en la capital del país.

La Vertiente Humanista: Chema Martínez y el Factor Conagua José María “Chema” Martínez ha construido una alternativa que combina la retórica humanista con un despliegue de relaciones de alto nivel. Su activo más relevante en la coyuntura actual es Efraín Morales López, titular de la Conagua y hermano del secretario particular de la presidencia. Esta conexión le permite a Chema posicionarse no solo como un actor político, sino como un gestor de soluciones para problemas críticos como el agua, dándole una ventaja competitiva en la discusión técnica de la ciudad.

El Partido Verde: El Desgaste de la Costa y el Rumor del Pacto El Verde Ecologista en Jalisco atraviesa una crisis de confianza que tiene su epicentro en Puerto Vallarta. Luis Munguía, tras haber traicionado a los cuadros originales que le dieron el triunfo —Juan González Lima, Ramón Ruelas y Gabriel Jaramillo—, se encuentra en un aislamiento político profundo. Su incapacidad para cumplir acuerdos ha alimentado la versión de que el Verde podría no ir en coalición, impulsada por supuestos pactos bajo la mesa con el proyecto de Pablo Lemus para fragmentar el voto de la 4T.

El Partido del Trabajo: El Refugio del Marcelismo Bajo la dirección de María de los Ángeles Jasso, el PT se ha convertido en el bastión de los leales a Marcelo Ebrard. Jasso ha logrado alinear a este sector hacia las siglas del PT, buscando convertirlo en una fuerza con identidad propia que obligue a Reginaldo Sandoval Flores a dar un manotazo en la mesa de la coalición nacional. El objetivo es claro: arrebatar espacios de poder real para que el PT deje de ser un satélite y se convierta en una pieza clave para la sucesión presidencial de 2030.

En medio de esta fragmentación, la figura de Mariana Fernández destaca por una cualidad escasa: la congruencia. Al frente de la presidencia de Guadalajara, Fernández ha sabido señalar las omisiones políticas de sus adversarios internos, ganando terreno como una opción que representa la ética en tiempos de pragmatismo. Por otro lado, José Luis Sánchez busca cerrar su tarea legislativa para respaldar su cargo de comisionado político, intentando equilibrar su cercanía con el grupo de Lomelí frente a la creciente influencia de los grupos marcelistas en su propio partido.

El panorama es complejo, pero la conclusión es nítida: la presidente de México ya ha marcado la hoja de ruta. La fragmentación interna y el desgaste provocado por alianzas mal logradas obligaron a una intervención directa desde el centro.

La encomienda es binaria y estratégica: Ricardo Villanueva Lomelí tiene el encargo de la auscultación y la selección de los mejores perfiles para las alcaldías y diputaciones locales, operando como el filtro de calidad y confianza de Palacio Nacional. Por su parte, la encomienda federal y el control de la primera circunscripción permanecen bajo el mando de Ricardo Monreal Ávila, quien será el encargado de asegurar que los distritos federales y las candidaturas plurinominales respondan a la estabilidad del proyecto nacional. Guadalajara es hoy el tablero donde se juega el futuro de la sucesión, y en este ajedrez, cada movimiento de los grupos de Lomelí, Gómez Pozos y Martínez terminará por definir si la transformación en Jalisco se consolida o se diluye en sus propias contradicciones.


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