Por Redacción.
Adultos mayores, jubilados, pensionados, personas enfermas y familias con niños enfrentan una emergencia que ha convertido lo más elemental de la vida cotidiana en una preocupación permanente.
Zapopan, Jalisco. Imagínese despertar una mañana, abrir la llave del agua y descubrir que no sale una sola gota; ahora imagine que sucede lo mismo durante veintidós días consecutivos. Piense en ese adulto mayor de su familia que ha trabajado toda una vida y que hoy necesita algo tan elemental como el líquido vital para bañarse, preparar sus alimentos o tomar sus medicamentos en condiciones dignas. En tres semanas de corte ininterrumpido no solamente se vacían los tinacos y las cisternas, también se agotan los ahorros, la tranquilidad y la certidumbre de las familias, llevando el ánimo de los ciudadanos a quedarse seco de esperanza frente a la falta de soluciones definitivas.
Esta es la realidad que denuncian habitantes de las colonias Guadalupe Jardín, Chapalita de Occidente y La Estancia, en Zapopan, donde numerosos hogares acumulan más de tres semanas sin suministro en la red hidráulica. Detrás de cada fachada hay adultos mayores que no pueden cargar cubetas, enfermos que requieren higiene estricta, jubilados que administran al límite su pensión y familias con niños pequeños. Todos comparten la incertidumbre de no saber cuándo volverá el servicio ante la falta de respuesta eficaz del SIAPA y de las instancias correspondientes de la presidencia municipal de Zapopan.
Ante la emergencia, los residentes han tenido que contratar pipas particulares, transformando una medida de contingencia en una carga financiera insostenible, pues denuncian que las unidades gratuitas solicitadas a las autoridades no llegan a sus domicilios. Mientras por las tuberías solo circula aire, los recibos de cobro siguen llegando puntualmente. Resulta urgente cuestionar cuántas pipas privadas puede pagar un pensionado antes de comprometer su alimentación y quién responde por quienes no tienen dinero para comprar el agua que por ley les corresponde.
El artículo cuarto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos garantiza el derecho humano al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico, mandato reforzado por la Ley del Agua para el Estado de Jalisco y sus Municipios. Los vecinos afectados no solicitan un favor ni un privilegio; exigen información verificable sobre las causas del desabasto, fechas reales para normalizar el servicio y un operativo inmediato de pipas gratuitas que priorice a la población vulnerable, porque una pipa prometida en un comunicado no llena un tinaco ni un calendario incumplido calma la sed.
El desarrollo de un municipio no se mide únicamente por sus edificios o inversiones, sino por la sensibilidad con la que responde cuando su población enfrenta una emergencia básica. Hoy, las familias de Zapopan no necesitan discursos de contención; exigen fechas precisas, acciones concretas y la intervención inmediata tanto del organismo operador como del presidente municipal. Con el paso de los días, la espera se ha convertido en agotamiento, recordándonos que el agua es indispensable para la vida, que la dignidad humana no puede depender del costo de una pipa y que ningún ciudadano merece pasar sus días con las llaves vacías y el corazón seco de esperanza. Gota a gota, la paciencia se agota.
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