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Sucesión en Tonalá: Entre la decisión inamovible del Estado y el riesgo de ruptura en Morena

Por Jorge Eduardo García Pulido.

El panorama político rumbo a las elecciones de 2027 en Tonalá se tensa cada día más, enmarcado por el desgaste actual del gobierno en turno y las decisiones verticales de las cúpulas de poder que complican el escenario de alianzas a nivel local.

Por el lado de Movimiento Ciudadano, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, ya ha tomado una decisión que se perfila como definitiva: cree y confía plenamente en Francisco Arana como la figura para lograr la alternancia en el municipio alfarero. Al ser una determinación inamovible trazada desde el Ejecutivo estatal y pidiendo definiciones tempranas a sus cuadros, la presión recae directamente sobre las estructuras locales. El grupo disidente conformado por expresidentes municipales y líderes históricos dentro de MC en Tonalá tendrá que valorar detenidamente si otorgará su apoyo a Arana para empujar el proyecto oficial o si jugarán a brazos caídos. Este dilema interno se agudiza por el evidente desgaste político derivado de los choques institucionales, particularmente por la falta de acuerdos y el retraso en obras clave como la conclusión de las estaciones de Mi Macro Periférico.

En la otra trinchera, el presidente municipal Sergio Chávez Dávalos tiene claro el rumbo operativo para mantener la hegemonía. El alcalde ha elegido a la regidora Liliana Olea Frías y al regidor Juan Carlos Villarreal como sus «gallos» para la sucesión. Ambos perfiles, cobijados por el oficialismo municipal, representan el blindaje y la continuidad del proyecto de Chávez en el ayuntamiento, adaptándose de forma anticipada a cualquier requerimiento de paridad de género.

Sin embargo, el escenario para el partido guinda está lejos de ser un trámite sencillo. A pesar del control territorial y logístico del actual alcalde, la nomenclatura estatal y nacional de Morena es la que tomará la última palabra en la designación de la candidatura. Aquí radica el mayor peligro para la continuidad de la 4T en el municipio: existe un riesgo latente de que se detone una profunda ruptura interna si el partido decide no contemplar el aval del presidente Chávez y hace a un lado a los liderazgos vecinales que verdaderamente jalan el voto en Tonalá.

La historia electoral reciente sirve como el mejor recordatorio de los peligros de la imposición sobre la operación de tierra: en los comicios de 2018, ni siquiera el arrollador arrastre nacional en las urnas de Andrés Manuel López Obrador fue suficiente para que Morena pudiera ganar esa elección municipal. Ignorar a las fuerzas locales en 2027 podría tener exactamente el mismo desenlace.


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