Ex Diputado Oscar Arturo Herrera.
Cuidemos nuestra salud evitando accidentes y enfermedades. La prevención, en el 90 % de los casos, sí es posible. Infórmate y sé más consciente al respecto.
Quienes gozamos de plena salud equivocadamente pensamos que es inagotable, y por nuestros inadecuados hábitos la vamos desgastando. Con ello, nuestro organismo se descompensa, se va oxidando y van apareciendo los malestares y las enfermedades.
La falta de ejercicio, de descanso adecuado y el consumo de alimentos que en lugar de nutrirnos nos dañan, día a día nos cobran factura: la fructosa de los refrescos, los alimentos ultraprocesados, las grasas saturadas, el azúcar, las harinas refinadas, el alcohol y las sustancias adictivas como el tabaco, la marihuana y la cocaína. Las enfermedades no aparecen por casualidad; generalmente son producto de malos o inadecuados hábitos.
En lugar de ello, consumamos más agua natural, hagamos respiraciones relajadas y conscientes, y elijamos alimentos que SÍ nos proporcionen los nutrientes necesarios —vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos y lípidos—, preparados con higiene y conciencia.
Según especialistas en psicología, en promedio un 70 % de las afecciones físicas son ocasionadas por problemas mentales o emocionales. Lo más grave es que millones de personas viven, e incluso mueren, sin haberse enterado jamás de que padecían algún trastorno tratable y superable, como la depresión, la ansiedad, el trastorno bipolar o la hipocondría, entre otros.
Cuando fui diputado, una de mis iniciativas aprobadas fue que en la educación básica y media se aborden con especial atención las temáticas referentes a la salud mental y física. Este tipo de formación urge en nuestras escuelas para lograr mejores generaciones, preparadas ante la tristeza, la depresión, la ansiedad, la violencia, los celos y el consumo de sustancias nocivas y adictivas.
Como lo expreso en mis charlas o conferencias, sobre todo con los pequeños de nivel primaria, y se los expreso también a ustedes, amables lectores: por muchas razones les afirmo que somos unos campeones. Nos caemos y pronto nos levantamos. Nuestro cuerpo es una maravilla; solo requerimos cuidarlo.
Contamos con derechos y obligaciones; merecemos respeto y buen trato. Tratemos a los demás con respeto y afecto. Andemos por la vida con la mejor actitud, porque TODOS merecemos ser felices; esa es nuestra principal misión.
Seamos audaces y no permitamos que nadie les diga que no pueden y que no merecen, PORQUE SÍ PUEDEN Y POR SUPUESTO QUE SÍ MERECEN. Que no desfallezca tu FUERZA DE VOLUNTAD. Cuidemos nuestras amistades y sepamos escuchar aún más que hablar. Promovamos la PAZ y las buenas relaciones humanas. Seamos proactivos y actuemos sin postergar nada.
Alimentémonos permanentemente de una de las mejores vitaminas: esta no tiene ningún costo y nos da bastantes satisfacciones. Es la vitamina “G”, de la GRATITUD. Mientras más agradecidos seamos, la vida más nos recompensará y estaremos más saludables.
Cuidemos y fortalezcamos nuestro ESPÍRITU cultivando amistades, participando en proyectos sociales, cantando, bailando, disfrutando de la música, practicando yoga o algún deporte individual o en equipo.
Sin embargo, de poco sirve pedirle a las personas que se cuiden si las calles, los barrios, las colonias y las escuelas poco ayudan.
La salud también es una responsabilidad elemental de las autoridades del Estado y de los municipios. Es su obligación generar condiciones propicias para el BIENESTAR Y LA MEJORA DE LA CALIDAD DE VIDA DE LA POBLACIÓN EN GENERAL. Para eso fueron elegidas.
Resulta hasta incongruente recomendarle a niños y mayores que acudan a las unidades deportivas o parques si estos no son seguros, no están limpios o están mal iluminados. Las escuelas deben contar con personal capacitado, con psicólogos que detecten conductas inadecuadas para tratar oportunamente cada caso, ya que muchos problemas emocionales de los estudiantes tienen su origen en casa. Además, cuando son derivados a instituciones, las citas suelen tardar de dos a cuatro meses.
Gobernar es cuidar, es prevenir, es garantizar las condiciones propicias:
Todo ello y más es mejorar la calidad de vida de las personas; así todos nos ahorraríamos presupuesto y dolor. Porque prevenir es mejorar las condiciones, es orientar, es dar atención oportuna y eso es mucho menos costoso y menos doloroso.
El bienestar de la población debe ser la principal política pública, y no el privilegio de unos cuantos.
Muchas gracias, estimados lectores.
Si este medio me lo sigue permitiendo y ustedes me siguen leyendo, el próximo tema será:
«LA RESILIENCIA SOCIAL Y LA RESILIENCIA EN NIÑOS Y MAYORES».
Su servidor,
OSCAR ARTURO HERRERA ESTRADA.
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