Por: Lic. Óscar Arturo Herrera Estrada
Si anhelamos que nuestras comunidades vivan seguras, pacíficas, armoniosas y más sanas…
¡integremóslas!
Con lazos más sólidos, donde cada persona cuente con tres pilares: identidad, pertenencia y correspondencia.
A todos nos gusta y nos enorgullece sentirnos parte de un grupo: orgullosos de ser latinos, mexicanos, jaliscienses, tapatíos, de nuestra colonia y nuestro barrio.
Identidad: yo soy de aquí.
Pertenencia: yo pertenezco aquí.
Correspondencia: mi grupo me valora, me respeta y me dice: tú importas.
Cuando existen estos tres pilares, la comunidad florece. Pero cuando falta la correspondencia, la persona se siente menospreciada, marginada o discriminada; de ahí surgen el resentimiento, la apatía, el aislamiento y, en algunos casos, la violencia.
El joven quiere participar, pero si nadie lo escucha, se aleja. El vecino diferente se aparta y se encierra. El trabajador da lo mejor de sí y no recibe reconocimiento, por lo que se desvincula.
Por eso es fundamental que en nuestras comunidades nos escuchemos, nos valoremos, nos atendamos y nos correspondamos.
Tú eres de aquí.
Tú perteneces aquí.
Tú también vales aquí.
Debemos reflexionar sobre nuestras raíces para afianzarlas: nuestra música, gastronomía, tradiciones y creencias. Todos estamos expuestos a la aculturación, producto de nuestra historia: los pueblos indígenas construyeron grandes avances, luego llegaron la conquista española, la influencia francesa y más tarde la extranjera contemporánea. A lo largo del tiempo recibimos aportes, pero también sufrimos saqueos y explotación. Somos un pueblo resiliente, único, aunque expuesto a modas externas que cambian nuestras conductas.
Debemos ser incluyentes y respetar la diversidad de cada generación, sin dejar de rescatar lo que nos une, para que todos sintamos identidad, pertenencia y correspondencia en México, Jalisco, Guadalajara o el lugar donde vivimos.
Nos sentimos orgullosos de pertenecer a los grupos que elegimos: escuela, equipo deportivo, causa social, siempre que compartamos sus principios. Lo importante es actuar con conciencia y poner el bien común por encima del interés individual o de grupos reducidos.
¿Qué pasa hoy en nuestras comunidades?
Se nos presenta una falsa idea de unión: no a favor de algo, sino en contra de alguien más; se nos dice que el otro es una amenaza. Nos debemos preguntar: ¿nace esa unión de nuestra identidad y pertenencia auténticas, o solo del interés de unos pocos por conservar sus privilegios? Cuando solo hay interés, no hay correspondencia con el pueblo, y la gente lo percibe.
Estas ideas se difunden mucho por redes sociales, espacios fáciles de manipular, donde se exageran miedos y se crean enemigos para cambiar la opinión pública.
Los invito a reflexionar y a construir un verdadero blindaje:
No creamos todo lo que vemos en redes. Valoremos nuestra realidad cotidiana: ¿cómo vivimos ahora?, ¿estamos más escuchados, seguros y valorados?, ¿cómo llegan los servicios públicos como el agua?, ¿cuál es la reacción de las autoridades? Esa es la verdadera evidencia, no memes ni videos editados.
Si queremos comunidades seguras, no nos agrupemos contra nadie; agrupémonos a favor de México, de Jalisco y de nuestra gente. Que el bien colectivo esté siempre por encima del bien de grupos pequeños.
Nuestro país y nuestras comunidades nos necesitan críticos, informados, unidos y no manipulables.
Seamos permanentemente corresponsables con nuestro entorno, tanto local como nacional.
Si La Verdad Jalisco me lo sigue permitiendo y ustedes me siguen favoreciendo con su atención, el próximo artículo será:
El fenómeno de la injerencia extranjera en los procesos electorales internos de cada país.
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