Ex. Dip. Óscar Arturo Herrera.
Políticamente hablando, todos albergamos un profundo amor por nuestro Estado de Jalisco y por su gente. Sin embargo, observamos con tristeza que, desde perspectivas ideológicas diversas y cambiantes, muchas posturas se ven cargadas de rencor o encono y se prescinde de la ética mediante prácticas poco dignas: señalamientos constantes, críticas desmedidas, injurias e incluso calumnias. Todo esto se ve agravado por el uso y abuso de las redes sociales, y recientemente —de manera especialmente peligrosa— por el empleo de inteligencia artificial con fines dañinos para desacreditar a personas y fuerzas políticas.
Así, la política y los procesos electorales se convierten en una verdadera “arena de lucha”, donde impera la llamada “ley de la selva”, y cada vez es más difícil distinguir la verdad de la mentira. Esto siembra desconfianza, desaliento e incertidumbre en la ciudadanía, y más entre los electores.
Ante esta realidad, es indispensable que desde todos los frentes —educativos, religiosos, institucionales, públicos y privados— impulsemos que las y los precandidatos, candidatos y servidores públicos centren su labor en presentar propuestas concretas, proyectos reales y soluciones efectivas que respondan a las principales demandas de las comunidades y sectores de Jalisco.
El debate de ideas no debería alejarnos del bienestar de nuestra gente, pero la forma actual de hacer política parece llevarnos por el camino contrario: percibimos día a día cómo se agudizan problemas como la inseguridad, la pobreza, el desempleo, la salud, la educación, los servicios públicos y la impartición de justicia.
Sabemos que esto es un anhelo noble y justo, y que es lamentable que sea solo un anhelo. Quienes participamos en la vida política tenemos la obligación moral de dignificarla, incorporando valores relevantes e innovadores que la sociedad jalisciense merece. Es nuestro deber dejar a las generaciones venideras un mundo más seguro, equitativo, incluyente, igualitario, libre y pacífico; un lugar donde se respeten plenamente las garantías individuales consagradas en nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en los Derechos Humanos.
¡DEJEMOS ATRÁS LAS PRÁCTICAS QUE NOS DIVIDEN Y HAGAMOS DE LA POLÍTICA UNA VERDADERA LABOR AL SERVICIO DE TODOS!
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