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* La operación 2027 ya comenzó… y el objetivo parece ser Pablo Lemus.

Por Alberto Jiménez Martínez.

En política no existen las casualidades, existen las causalidades y los intereses. Y los movimientos que en las últimas semanas protagonizan Juan Enrique Ibarra Pedroza, presidente de El Colegio de Jalisco; Alberto Esquer, jefe de gabinete del gobierno del estado de Jalisco y David Gómez Álvarez, oportunista de la politica y depredador de presupuestos, difícilmente pueden leerse como hechos aislados.

Juan Enrique Ibarra anunció hace tiempo su retiro de la política. Incluso recibió homenajes por su supuesta despedida. Hoy queda claro que aquello fue pura simulación. Lejos de abandonar la operación política, mantiene reuniones, construye acuerdos y reaparece como un actor que sigue moviendo piezas en el tablero jalisciense.

No deja de llamar la atención que, cuando Pablo Lemus anunció una reestructuración de su gabinete, Ibarra viajara hasta Madrid para reunirse con el exgobernador Enrique Alfaro Ramírez. Días después, los cambios prometidos terminaron reducidos a movimientos de bajo perfil. En los pasillos del poder muchos atribuyen ese inesperado viraje a la influencia que Ibarra todavía conserva.

Por si faltaran señales, David Gómez Álvarez, personaje que suele aparecer donde hay reacomodos políticos y a quien sus propios cercanos apodan “la reina de la primavera”, fue incorporado por Alberto Esquer a la nomina estatal. Versiones que circulan en el ámbito político sostienen que también estaría operando junto con Herbert Taylor Arthur y Eduardo Mar de la Paz para fortalecer al llamado grupo Zapopan.

El rompecabezas adquiere otra dimensión al conocerse que Juan Enrique Ibarra contrató en El Colegio de Jalisco a la esposa de Alberto Esquer. En política, los favores rara vez son gratuitos.

La pregunta ya no es si existe una operación política. La verdadera incógnita es cuál es el precio de esas alianzas y quién será el beneficiario final. Porque, vistos en conjunto, estos movimientos alimentan la percepción de que ya está en marcha una estrategia de cara a 2027 que no solo busca construir un proyecto propio, sino también restarle margen de maniobra al gobernador Pablo Lemus Navarro desde el interior del propio grupo gobernante. Si esa lectura es correcta, la sucesión comenzó mucho antes de lo previsto y el primer campo de batalla no será la oposición, sino el propio círculo del poder.

Los alfaristas se organizan para adelantarse a su futuro. Que ya contaré próximamente.


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