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EL 8M, MAS ALLA DEL CAOS; ES HORA HABLAR DE TODA LA VIOLENCIA Y EL RESPETO A TODOS LOS DERECHOS.

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Manuel Carranza

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, fue concebido como un espacio para reconocer los avances en la lucha por la equidad de género, visibilizar las desigualdades persistentes y exigir un fin a la violencia contra las mujeres.

Sin embargo, en Guadalajara y numerosas ciudades de México, esta fecha se ha convertido en un escenario donde la legítima demanda de justicia coexiste con actos de vandalismo que generan un impacto negativo en la sociedad entera…

Un problema que no puede seguir pasando desapercibido.

 

Las imágenes de fachadas pintadas, vidrios rotos, contenedores incendiados y negocios obligados a cerrar sus puertas son una realidad que afecta directamente a miles de personas.

Pequeños emprendedores que han invertido años de esfuerzo en su negocio, familias que dependen del ingreso de un local comercial, trabajadores que ven comprometido su empleo.

Todos ellos son víctimas colaterales de acciones que no contribuyen en nada a resolver los problemas que se pretenden denunciar.

Muchos de estos afectados son mujeres, hombres y familias que también apoyan la búsqueda de una sociedad más justa, pero que ven cómo sus derechos a trabajar y cuidar de su hogar se ven vulnerados por desmanes que no representan a la mayoría de quienes marchan pacíficamente.

 

Es crucial distinguir entre el movimiento feminista en su conjunto (Que busca la igualdad de oportunidades, el fin del feminicidio y la erradicación de la violencia de género) y aquellos grupos o individuos que recurren a la violencia como herramienta.

La mayoría de las organizaciones y participantes manifiestan públicamente su rechazo al vandalismo, ya que este no solo viola la ley, sino que también desacredita las demandas legítimas y crea una brecha entre la lucha por la equidad y el resto de la sociedad.

 

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Cómo podemos avanzar hacia la justicia si destruimos lo que otros han construido con tanto esfuerzo?

 

Y en ese camino hacia la justicia, no podemos dejar de lado otra realidad que la estadística confirma y que la sociedad a menudo invisibiliza:

La violencia contra los hombres.

 

Según datos del INEGI, en México alrededor de 1 de cada 10 hombres ha sufrido algún tipo de violencia en su vida, ya sea en el ámbito familiar, laboral o comunitario.

Casos de maltrato físico por parte de parejas, agresiones psicológicas, acoso sexual y hasta violencia económica son más comunes de lo que se cree, pero las normas sociales que asocian la fortaleza con la capacidad de soportar el dolor hacen que muchos varones no busquen ayuda ni denuncien.

Además, en el sistema de justicia, pocos son los recursos y programas específicos diseñados para atender a estas víctimas, lo que amplía aún más la brecha de protección que debería existir para todas las personas, sin distinción de género.

 

La violencia no tiene género, y ninguna forma de abuso (Ya sea contra mujeres o hombres) debe ser tolerada.

No se trata de poner en competencia las luchas de un género contra otro, sino de reconocer que todos tenemos derecho a vivir en un entorno seguro, a ser escuchados cuando sufrimos y a contar con mecanismos de apoyo que nos protejan.

La equidad implica que nadie quede atrás, que los derechos de unos no se impongan sobre los de otros, y que la búsqueda de justicia se realice dentro de los marcos legales que garantizan el orden y el respeto por todos.

 

Para lograr esto, es necesario que las autoridades implementen medidas efectivas para proteger tanto el derecho a manifestarse pacíficamente como los bienes y la integridad de la ciudadanía.

También es fundamental que se fortalezcan los sistemas de justicia para atender todas las formas de violencia, con programas específicos tanto para mujeres como para hombres víctimas. Por su parte, la sociedad civil debe seguir trabajando en la construcción de consensos, en la educación sobre derechos y responsabilidades, y en la promoción de un diálogo respetuoso que una en lugar de dividir.

 

El 8 de marzo debería ser un día que una a la sociedad en la búsqueda de un futuro mejor.

Solo cuando logremos abordar tanto la violencia de género como la violencia contra los hombres, y cuando todas las manifestaciones se realicen con respeto a los derechos de terceros, podremos decir que estamos avanzando hacia una verdadera justicia para todos.

 

En mi nada humilde opinión…

#MCarranza

La Verdad Jalisco.

 

PD.

Dejen de utilizar la violencia de género para sembrar el odio, a través de una dependencia que no genera soluciones…

Solo manipulación y odio.


Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que La Verdad Jalisco no se hace responsable de los mismos.

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