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Guadalajara hundido en un socavón

Por Jorge Eduardo García Pulido

Guadalajara se encuentra hundida en un socavón, lo que vale tanto en sentido literal como figurado, y no existe el menor intento desde la cúpula municipal por detener esta catástrofe urbana. La ciudad se cae a pedazos día con día. A la alarmante inseguridad que asfixia a los tapatíos en cada colonia y tras los problemas del SIAPA, con todos los problemas que resurgen, hoy se suma uno más: la imposibilidad material de transitar por las calles. Las vialidades están destrozadas, evidenciando que el actual gobierno carece de las habilidades gerenciales más básicas y, sobre todo, de un amor real por el orden y el bienestar de la metrópoli.

En el centro de esta crisis se encuentra la presidente municipal, Verónica Delgadillo García, quien ha demostrado una severa falta de inteligencia financiera. Para su gestión, cualquier presupuesto resulta insuficiente porque los recursos se diluyeron, además de la ineficiencia, en el Fan Fest y en todas las acciones de las obras públicas que se hicieron para recibir el Mundial 2026. Y claro, las calles de Jalisco no importaban, ahí está el precio. No hay planeación ni capacidad para ejecutar obras que realmente resuelvan los problemas de fondo. Mientras las avenidas principales y las calles vecinales se llenan de baches profundos, la titular del Ayuntamiento observa desde su burbuja de cristal cómo la infraestructura tapatía colapsa bajo el peso de la apatía gubernamental.

Por el contrario, quien sí ha demostrado tener una aguda inteligencia financiera es el fifí que antes era chairo, Mario Silva. La diferencia radica en que su pericia con los números no está al servicio del municipio, sino enfocada enteramente en buscar cómo sanear e incrementar sus finanzas personales. Atrás quedaron los días en que este personaje intentaba convencer a la ciudadanía de usar la bicicleta como medio de transporte y protesta. Al abandonar sus antiguos ideales para disfrutar de las comodidades del poder, el tránsito vehicular pesado se ha desbordado sin control ni estrategia integral.

Hoy, la carga de esos miles de vehículos sobre una carpeta de concreto asfáltico deficiente y mal mantenida resulta insostenible. El peso excesivo y el nulo mantenimiento generan un problema gravísimo que hace intransitables las vías públicas de Guadalajara. Las calles destrozadas son el reflejo exacto de un gobierno rebasado. Mientras la presidente municipal carece de la destreza administrativa para rescatar la ciudad de este bache profundo, sus operadores se enriquecen a costa del erario, dejando que la capital de Jalisco se hunda en la parálisis.

Poco a poco, la reelección se esfuma para Verónica Delgadillo, puesto que las malas decisiones de Mario Silva, el fifí que antes era chairo, le han costado muy caro. La ineficiencia del gobierno, la burbuja de las redes sociales y la absoluta falta de política social hacen que Verónica esté hundida en las calles de Guadalajara y en la boca de sus habitantes. Entre los tapatíos ya se habla abiertamente que no le darán la oportunidad de volver a gobernar la ciudad, ya que miran a su administración como un gobierno acéfalo, donde la impericia de las habilidades políticas y administrativas se ha cambiado por los lujos ostentosos de Mario Silva y la mera proyección de influencer de la presidente municipal.


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