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El humo naranja en Zapopan

En Guadalajara el poder no grita. Susurra.

Y cuando susurra, lo hace en cafés discretos, en sobremesas largas y en esos cuartos donde nadie toma fotografías pero todos toman nota.

En las últimas semanas, la diputada local Mónica Magaña ha sido blanco de un golpeteo persistente. No es una crítica aislada. Es una narrativa sostenida. Misma historia, distintos formatos. Mismo ángulo, diferentes portales. Repetición quirúrgica.

En política, la repetición no es accidente. Es método.

Zapopan no es cualquier municipio. Es la joya administrativa, presupuestal y simbólica de Movimiento Ciudadano. Y aunque 2027 parezca lejano, la sucesión ya comenzó. La pregunta no es si habrá candidata o candidato. La pregunta es de qué grupo saldrá.

En ese contexto, resulta interesante observar cómo ciertos perfiles digitales —con experiencia en campañas de contraste desde hace más de una década— vuelven a posicionarse como amplificadores de “expedientes”.

No es ilegal.
No es nuevo.
Pero tampoco es inocente.

En Jalisco existe una vieja escuela de operación política que aprendió que el desgaste es más eficaz que el enfrentamiento directo. No destruye en público. Filtra en privado. No acusa frontalmente. Instala duda.

Y la duda, repetida, erosiona.

Algunos nombres aparecen siempre en el ecosistema digital cuando hay contienda interna. Operadores que han transitado por distintas etapas del poder jalisciense, desde los tiempos panistas hasta la consolidación naranja. Profesionales del timing. Especialistas en instalar narrativa sin firmarla. Personajes sin escrúpulos, cercanos al exgobernador Emilio Gonzalez Marquez.

¿Actúan por cuenta propia?
¿Responden a intereses políticos?
¿Coinciden casualmente con la coyuntura sucesoria de Zapopan?.
Son mercenarios del poderoso en turno, al que cobran muy bien su sicariato.

No hay pruebas públicas que permitan afirmarlo. Pero en política la coincidencia permanente deja de ser casualidad.

Juan José Frangie gobierna Zapopan. Su grupo tiene derecho a cuidar el proyecto político y a perfilar sucesión. Eso es natural. Lo que llama la atención es el clima que empieza a generarse cuando ciertas figuras internas adquieren visibilidad propia.

Porque si algo enseña la política jalisciense, es que las guerras más intensas no se libran contra la oposición.

Se libran dentro.

Y cuando el golpeteo no viene del adversario tradicional, sino del propio ecosistema naranja, el mensaje es más profundo que cualquier titular.

Zapopan vale demasiado como para dejar su candidatura al azar.

La pregunta no es si Mónica Magaña tiene o no cuestionamientos que aclarar. La pregunta es por qué esos cuestionamientos se convierten en campaña permanente justo ahora.

En política, el humo siempre anuncia fuego.

Y cuando el humo es naranja, conviene observar no solo a quien está envuelto en él… sino a quien sostiene el cerillo.


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