
Jorge Eduardo García Pulido.
La verdad Jalisco.
La discusión que hoy ocupa al Congreso de Jalisco sobre el financiamiento de la Línea 5 no debe centrarse únicamente en los montos o en la tecnología del tren, sino en el síntoma de fondo que revela: seguimos atrapados en el modelo obsoleto de la «obra de sexenio».
Como sociedad, parecemos incapaces de consolidar un bienestar duradero porque nuestra infraestructura depende de los tiempos electorales y no de las necesidades generacionales. Decir que la Línea 5 es innecesaria sería un error técnico; la movilidad es urgente. Sin embargo, aprobar proyectos de esta magnitud bajo la presión de un evento deportivo (el Mundial 2026) o la urgencia política, evidencia una fractura grave en nuestra gobernanza: la ausencia de una planeación real.
El IMEPLAN, que debería fungir como el gran rector técnico de la metrópoli, hoy se percibe rebasado, operando más como una oficina de validación gubernamental que como un contrapeso técnico. Para garantizar el desarrollo sostenible, necesitamos transformar estos organismos en entes verdaderamente autónomos, blindados de la inercia política, que definan el rumbo de la ciudad basándose en prioridades reales de bienestar y no en la agenda del gobernante en turno.
El problema estructural reside también en el Legislativo. Nuestros diputados están perdiendo la oportunidad histórica de ir al fondo del asunto: legislar para separar tajantemente las áreas de Proyectos de las áreas de Obras Públicas.
Desde la visión arquitectónica y administrativa, esta separación es vital. Quien proyecta debe hacerlo bajo criterios estrictamente técnicos, urbanísticos y sociales, sin la presión de cortar un listón antes de dejar el cargo. Quien construye, debe limitarse a ejecutar con calidad. Mientras estas dos funciones sigan mezcladas, seguiremos teniendo improvisación, sobrecostos y obras que priorizan la «estética» inmediata sobre la funcionalidad a largo plazo.
Finalmente, debemos hablar de equidad con seriedad técnica. La equidad democrática no se cumple solo con cuotas de género en las boletas; se cumple garantizando condiciones y oportunidades para todos los habitantes del estado. Es un error estratégico seguir concentrando la inversión en el Área Metropolitana bajo lógicas de plusvalía y gentrificación, olvidando la potencialización de otros centros de población en Jalisco.
La pregunta para los legisladores hoy es clara: ¿Están levantando la mano por inercia y obediencia, o están dispuestos a usar su criterio para exigir un ordenamiento real? Aprobar deuda sin corregir el modelo de planeación es condenar a Jalisco a seguir improvisando su futuro.
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