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Tlaquepaque: El colapso de un gobierno de tertulias, presuntos excesos y señalamientos penales

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Por: Jorge Eduardo García Pulido

La gestión de Laura Imelda Pérez en San Pedro Tlaquepaque ha transitado rápidamente de la expectativa política a una preocupante percepción de descomposición institucional. El gran error de la reelección en el contexto actual es la peligrosa idea de que los primeros tres años de un mandato constitucional son apenas un experimento social basado en la prueba y el error. Para diversos entes municipales de la Zona Metropolitana de Guadalajara, esta responsabilidad parece secundaria frente a un narcisismo que les dicta que el pueblo les profesa un apoyo incondicional, otorgándoles una supuesta licencia para actuar al margen de las necesidades básicas de la población.

En lugar de una agenda técnica y eficiente, en Tlaquepaque parece prevalecer una dinámica de reuniones que evocan más una tertulia de privilegios que una mesa de trabajo institucional. Esta forma de conducir los destinos del municipio ha generado un distanciamiento crítico con los sectores productivos, dejando un vacío que se llena con la percepción de un gobierno más preocupado por las formas que por el fondo de las problemáticas sociales. El despliegue de supuestos excesos no es una queja aislada; la administración actual es señalada por sostener una estructura donde la falta de decoro y la ligereza en el ejercicio público han sustituido la brújula de la sobriedad y la ética que demanda el cargo.

 

El problema se agrava cuando el equipo de trabajo se convierte en una estructura de compromisos que terminan siendo lastres institucionales. Un caso específico que ilustra este desorden es la figura de José Luis Monterde, quien es señalado por actuar bajo la creencia de tener un control que incluso desafía la jerarquía de la propia presidenta municipal. Este personaje, ha sido denunciado por presuntamente amedrentar a empresarios ignorando el espíritu del artículo 115 constitucional que limita la actuación municipal a su propia demarcación. La gravedad de estos hechos ha escalado al terreno jurídico, pues los afectados han formalizado una denuncia penal en contra de quien resulte responsable en el ayuntamiento, aportando pruebas y testimoniales videográficas sobre estas conductas.

Las evidencias presentadas ante la autoridad documentan el momento en que Monterde, en una aparente extralimitación de funciones, se habría presentado en instalaciones de una empresa ubicadas en el municipio de Guadalajara para intimidar al personal. En las grabaciones, según refieren los denunciantes, se escucha al funcionario proferir amenazas de privación de la libertad, asegurando que actuaba bajo un presunto mandato directo de la presidenta municipal. Este hecho representaría no solo una invasión a la soberanía del municipio vecino, sino que encuadraría en conductas tipificadas como abuso de autoridad y amenazas en el Código Penal para el Estado de Jalisco, situaciones que ahora se encuentran bajo investigación ministerial.

Desde la óptica civil, el municipio de Tlaquepaque se enfrenta a una posible responsabilidad objetiva por los daños y perjuicios que estas acciones pudieran haber causado. Al presentarse como funcionario en una jurisdicción ajena, Monterde compromete la integridad jurídica del ayuntamiento ante eventuales demandas por daño moral y afectación a la actividad económica de los particulares asediados. El Código Civil del Estado establece la obligación de reparar el daño cuando se actúa con dolo o negligencia en el ejercicio de una función pública, y la irrupción en propiedad privada fuera de la competencia territorial es una vulneración directa al debido proceso.

Resulta significativo que, en sectores de la Cámara de Comercio del centro de Tlaquepaque, se escuchen voces que contrastan la situación actual con la gestión de Nena Limón, señalando una pérdida de certidumbre. Este escenario coloca a Laura Imelda Pérez ante una crisis que exige deslindes claros. Si no existe una corrección inmediata y la separación de personajes que hoy enfrentan señalamientos de operar fuera de la ley, la rendición de cuentas ante las instancias federales será sumamente compleja. El camino político que ella misma trazó se ha llenado de obstáculos generados por su propio equipo, donde personajes como Monterde no solo arriesgan su posición, sino que truncan las aspiraciones de su grupo cercano, dejando a Tlaquepaque en una situación de vulnerabilidad institucional sin precedentes.


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