Por la Redacción de La Verdad Jalisco
En el escenario político de Puerto Vallarta se ha consumado una fractura que redefine el equilibrio de poder en el quinto distrito. El movimiento SOMOSMXVALLARTA, integrado por un influyente bloque de líderes sociales, empresarios y activistas, ha consolidado su estructura al margen de la actual administración, llevándose consigo el capital político determinante que definirá el futuro del municipio. Reconocidos como los auténticos precursores y operadores de la llamada «Ola Rosa» en la región, este grupo ha retirado su respaldo al proyecto del actual alcalde, dejando a la vista un vacío de gobernabilidad que, a decir de expertos, vuelve inviable cualquier aspiración de reelección para el oficialismo.
El comité, conformado por referentes del liderazgo social como Alberto Gudiño Cueto, Gabriel Jaramillo, Alberto Franco, Luis Jáuregui, Cristofer Gudiño Pérez y José Beltrán, representa mucho más que una suma de simpatías; constituyen el «músculo electoral» y la conexión real con los sectores productivos y vecinales. Su salida del proyecto de Luis Munguía no es un evento aislado, sino la consecuencia de una ruptura provocada por la falta de palabra y el incumplimiento sistemático de acuerdos. La narrativa es clara: este equipo fue el artífice de la movilización que llevó a Munguía al poder, y su retiro significa la pérdida de la base social más sólida y leal con la que contaba el edil.
Lejos de la parálisis, y ante la evidente falta de resultados de la administración municipal, SOMOSMXVALLARTA ha activado una agenda propia de trabajo. Con el respaldo institucional de la Asociación Nacional de Gobiernos y Comunidades Indígenas de México y la Federación Nacional de Industrias, Comercio y Servicios, estos líderes han comenzado a subsanar las carencias en servicios y atención que el Ayuntamiento ha dejado de proveer a la «bonita gente» de Vallarta.
Analistas políticos coinciden en que la partida de este grupo representa un «jaque mate» técnico a la continuidad del actual gobierno. Al perder a sus operadores clave y a los enlaces con la sociedad civil organizada, la administración de Munguía se queda sin su estructura territorial y sin la credibilidad necesaria para pedir nuevamente el voto.
SOMOSMXVALLARTA envía así un mensaje contundente de dignidad política: el apoyo que brindaron en el pasado no fue un cheque en blanco. Al virar el rumbo, demuestran que la gobernabilidad se construye con hechos y no con simulaciones, dejando claro que el factor decisivo para ganar o perder una elección en Vallarta, ya no está del lado del alcalde.
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