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Sergio Chávez y la lección de Tonalá: Cuando la eficiencia política supera a la opulencia presupuestal

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Jorge Eduardo García Pulido.

La Verdad Jalisco

Guadalajara, Jal. – En el tablero político del Área Metropolitana de Guadalajara, es fácil dejarse deslumbrar por los grandes números de la capital. Sin embargo, al analizar el rendimiento real de los gobiernos locales bajo la lupa de la eficiencia y el retorno social de la inversión, el verdadero ganador del ejercicio fiscal y político reciente no despacha en la Plaza de Armas, sino en Tonalá: Sergio Chávez Dávalos.

Mientras que Guadalajara opera con un presupuesto robusto superior a los 12 mil millones de pesos —una cifra que permite administrar con holgura y mantener una inercia de «ciudad consolidada»—, Tonalá enfrenta una realidad diametralmente opuesta. Con apenas 2 mil 200 millones de pesos y una deuda histórica que consume casi el 8% de sus recursos totales, el margen de maniobra debería ser nulo. Y, sin embargo, es ahí donde Chávez ha demostrado un oficio político superior.

El triunfo de la «Ingeniería de la Escasez»

Declarar a Sergio Chávez como el mejor gobernante en este comparativo no es una cuestión de afectos, sino de métricas de dificultad. Gobernar Guadalajara es administrar la abundancia; gobernar Tonalá es administrar la crisis.

El alcalde tonalteca ha logrado lo que parecía imposible en la «cuna alfarera»: romper la inercia de ser un municipio dormitorio para convertirlo en un polo de inversión estratégica. La gestión de proyectos como el Hospital Civil de Oriente y las estaciones del Peribús no se logró con chequera propia, sino con una capacidad de gestión y negociación política (con el Estado y la Federación) que sus homólogos metropolitanos no han necesitado desplegar.

Seguridad: El dato que mata relato

El indicador más contundente del triunfo de la gestión de Chávez se encuentra en la percepción de seguridad. Según los últimos datos de la ENSU (INEGI), Tonalá logró reducir la percepción de inseguridad en un entorno donde la tendencia nacional es al estancamiento. Lograr esto sin el músculo financiero de la Comisaría de Guadalajara implica una estrategia operativa quirúrgica y una coordinación efectiva que vale doble por cada peso invertido.

Conclusión: La potencia desaprovechada

Si el «mejor gobierno» se midiera por quién tiene las calles más bonitas o la nómina más segura, Guadalajara ganaría por default. Pero si medimos al «mejor gobernante» por la capacidad de transformar una realidad adversa y estabilizar un barco financiero que se hundía, el reconocimiento es indiscutiblemente para Sergio Chávez.

Esto deja una reflexión inevitable sobre la mesa: Si en Tonalá ha logrado sacar agua de las piedras y edificar obra pública con «cambio de bolsillo», imaginen lo que Sergio Chávez haría gobernando Guadalajara. Visualicen ese conocimiento de las entrañas de la ciudad, ese oficio político y esa capacidad probada de buen gobierno, pero ahora respaldados por los inmensos recursos y la maquinaria de la capital.

Si con la escasez logró la transformación, con la abundancia de Guadalajara los resultados serían, sencillamente, históricos.


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