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Rumbo al 8M | Xóchitl Alejandra Ramos David: Entre la precisión contable y la tierra fértil; un perfil que florece desde la raíz

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Por Jorge Eduardo García Pulido

En la lengua náhuatl, Xóchitl significa «flor». A menudo, esta definición se queda en la superficie de la belleza o la delicadeza ornamental, pero en la realidad botánica, una flor es el resultado de un proceso de resistencia, de romper el suelo y de buscar la luz con tenacidad. Para Xóchitl Alejandra Ramos David, su nombre no es una coincidencia, sino una definición precisa de su vida y su oficio. Ella no solo lleva el nombre; ella trabaja la tierra, gestiona sus propios viveros y hace brotar vida con sus manos, cerrando un ciclo perfecto entre su identidad y su labor diaria.

Con este perfil, en La Verdad Jalisco abrimos la bitácora editorial rumbo al 8 de marzo. Iniciamos una serie de ocho entregas dedicadas a ocho mujeres que sobresalen en sus gremios. El propósito de estas líneas es quirúrgico y necesario: no buscamos «festejar» desde la inercia de una efeméride, sino reconocer la agencia, la capacidad productiva y el liderazgo de mujeres que, lejos de la victimización, se erigen como columnas vertebrales de nuestra economía y nuestro tejido social.

El perfil de Xóchitl Alejandra es un estudio fascinante de contrastes que se complementan. Es Contadora Pública de profesión, lo que le otorga una mente estructurada, analítica y estratégica, donde el orden y la ética son innegociables. Sin embargo, esa frialdad de los números convive con la calidez y la paciencia de la comerciante que cultiva ornatos. En sus viveros personales, Ramos David cambia la calculadora por la tierra fértil, demostrando que tiene la sensibilidad necesaria para respetar los tiempos de la naturaleza y la disciplina para hacer que un negocio prospere desde la semilla.

Su faceta como empresaria, líder social y mujer solidaria no nace de la improvisación. Al igual que en el cultivo, donde cada planta requiere un sustrato específico para no perecer, ella aplica esa atención al detalle en su entorno. Entiende que una comunidad, al igual que un jardín, requiere cimientos sólidos, limpieza y un cuidado constante para prosperar. Su liderazgo no es de escritorio; es orgánico, tangible y nutrido por el esfuerzo diario.

Pero el soporte de su vida se sostiene sobre pilares aún más profundos y humanos. Xóchitl Alejandra ejerce con la misma intensidad los roles de madre, hija, esposa y hermana. En su círculo cercano, se le reconoce como una amiga incondicional, probando que la lealtad y el afecto son el motor que impulsa todo lo demás. En ella convergen la ternura del cuidado familiar con la firmeza de la mujer de negocios.

Xóchitl Alejandra Ramos David inaugura esta serie porque encarna la esencia de lo que en Jalisco valoramos: la capacidad de construir. En sus manos, tanto los balances financieros como las flores cuadran y crecen. Es una mujer que ha decidido no esperar a que las condiciones sean ideales, sino crearlas ella misma. Ella es, literal y metafóricamente, una mujer que florece y hace florecer a su comunidad.


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