
Por Alberto Jiménez Martínez
Aproximadamente 10 veces más de su valor. Licitación de escándalo.
El kWh de 12 pesos: Guadalajara puso LEDs… y el alumbrado se volvió un negocio redondo
Según especialistas en la materia, el alumbrado público es un negocio turbio que favorece al proveedor. Se necesita una auditoría de expertos en la materia, tanto técnica como financieramente. Calculan 10 veces más alto de su valor real esta adquisición municipal, que por tratarse del proveedor que es (ya contaremos), con visos futuristas para el 2027 y 2030.
Guadalajara presume lo que a primera vista suena impecable: 105,515 luminarias ya son LED y hasta se presume 60% de energía renovable en el alumbrado público.
Perfecto. A cualquiera le venderías la idea así: Menos consumo, menos factura.
Pero aquí está la paradoja que debería escandalizar a cualquier contribuyente: con LED bajó el consumo… y aun así el “costo por kWh” del alumbrado puede terminar más caro que antes.
No por la electricidad. Por el contrato.
La trampa (explicada como para que se entienda en la banqueta)
El alumbrado se paga en dos bolsas:
1. Energía (kWh): la luz, lo que consume el sistema.
2. Concesión ConLuzGDL: un pago fijo por “servicio integral” (operación, mantenimiento, monitoreo, atención a reportes, deducciones por fallas, reportes mensuales, etc.).
Ese segundo componente es el que te cambia todo el juego, porque no se cobra por kWh. Es costo fijo.
Y el costo fijo, cuando lo repartes entre los kWh reales (que bajan por el LED), hace que el “kWh efectivo” explote. Es matemática, no ideología.
¿Qué contrato es este? Con nombres y apellido
En los propios informes mensuales del sistema se lee sin rodeos: el Ayuntamiento adjudicó a Construlita Lighting International en participación con Lux Systems, bajo la razón “Concesionaria de Alumbrado Público de Guadalajara S.A. de C.V.” (ConLuzGDL).

Ahí mismo se establece que el Título de Concesión se firmó el 27 de diciembre de 2016, con vigencia de 15 años contados a partir del 1 de octubre de 2017, incluyendo sustitución de luminarias e infraestructura y el mantenimiento general.
Y el otorgamiento de la concesión por 15 años fue público desde 2016.
Hasta aquí, todo puede ser legal. El problema es otro: ¿cuánto está costando en realidad y qué estás recibiendo a cambio?
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El golpe: cuando el LED baja kWh… pero el “kWh total” sube
Si el consumo baja 50% (como es típico al pasar de sodio a LED), el kWh debería “sentirse” más barato. Pero si encima cargas un pago fijo gigantesco, lo que sucede es esto:
• Si el gasto anual total del alumbrado (energía + concesión) ronda $422 millones (estimación construida con pagos 2023–2024, extrapolados),
• y el consumo anual del sistema ronda 33–37 millones de kWh,
entonces el kWh efectivo (el que sí pagas, con todo incluido) queda alrededor de $11 a $13 pesos por kWh.
No porque la luz cueste eso. Porque el contrato vale más que la luz.
Y aquí viene el dato que cualquier ciudadano entiende:
si Guadalajara tiene 105,515 luminarias, entonces un gasto anual de $422 millones equivale a aproximadamente $4,000 pesos por luminaria al año (unos $333 al mes por punto de luz).
Dilo como quieras, pero suena a lo mismo: cada luminaria trae su “mensualidad”.
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¿Y esto quién lo debería explicar? La Presidenta Municipal… con datos, no con slogans
Hoy la ciudad tiene Presidenta Municipal: Verónica Delgadillo.
Y si el gobierno municipal quiere que el tema deje de oler a abuso, tiene que hacer algo muy simple: abrir el tablero. Nada de poesía sobre “ciudad luz”. Un tablero, mes a mes, con:
• pago de energía (kWh y pesos),
• pago de concesión (pesos),
• fallas reportadas y atendidas,
• deducciones aplicadas por incumplimiento,
• reposiciones por vandalismo/accidentes,
• y cualquier adendum que haya movido el costo.
Porque sin tablero, la sospecha crece sola.
Y no es paranoia: hay documentos de auditoría interna que hablan de incumplimientos a obligaciones contractuales y diferencias en censos de lámparas/luminarias, además de inconsistencias en reportes de daños.
Cuando una auditoría te deja ese tipo de frases, lo mínimo es transparencia total; lo máximo es investigación y sanción.
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Oposición: aquí está la fórmula para medir el tamaño del negocio (y no fallar)
Si la oposición quiere “detectar el tamaño del negocio” sin gritos y sin memes, con tres divisiones lo logra:
1) kWh efectivo (el titular):
kWh efectivo = (Pago energía + Pago concesión) ÷ kWh reales
Si da dos dígitos, ya tienes el escándalo cuantificado.
2) Porcentaje contrato (quién manda):
%Contrato = Pago concesión ÷ (Pago total)
Si el contrato se traga 70–85% del total, ya sabes dónde se va el dinero.
3) Multiplicador del contrato sobre la energía:
Multiplicador = Pago concesión ÷ Pago energía
Si te da 4x, 5x o más, la energía es “el pretexto”; el contrato es “la caja”.
4) Costo por luminaria/mes (la unidad que entiende cualquiera):
Costo mensual por luminaria = Pago total ÷ 105,515 ÷ 12
Y lo comparas con lo que costaría mantener un sistema sin “mensualidad” permanente.
No necesitas inventar nada. Necesitas recibos, kWh, facturas, reportes y adendas.
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El llamado: esto se investiga o se pudre
Nadie está diciendo “delito” como sentencia. Pero sí hay algo que ya huele demasiado fuerte para ignorarlo:
• LED debería bajar costo,
• pero el ciudadano siente que paga más,
• y el componente dominante parece ser un costo fijo que no se mueve aunque baje el consumo.
Eso, en buen español, se llama posible sobrecosto estructural. Y cuando el sobrecosto está amarrado a un contrato de 15 años, deja de ser “mala administración”: se vuelve un riesgo público.
Presidenta Municipal: si esto está bien, pruébelo con tablero abierto y auditoría pública.
Oposición: si esto está mal, dejen el discurso y presenten denuncias formales con números (Contraloría, auditorías y, si hay elementos, instancias anticorrupción).
Porque si el “kWh total” del alumbrado se volvió oro, el silencio no es neutral: es complicidad por omisión.
Y Guadalajara no necesita más luz para el discurso. Necesita luz —pero de la buena— para el contrato.
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