
Por: Cap. Hernández Luna.
Estimados lectores de La Verdad Jalisco, ante los últimos acontecimientos que hemos vivido en nuestro país, me atrevo a pensar que ustedes, como ciudadanos, ya han comenzado a realizar un análisis de la grave crisis que nos aqueja.
Es fundamental que no dejemos de reflexionar sobre esta realidad, pues observamos con disgusto y tristeza que, desde el Ejecutivo, persiste la idea del poder por el poder mismo, en lugar del poder para servir. Respecto a la reforma enviada a la Cámara de Diputados para su aprobación, ruego a Dios que ilumine el entendimiento de los legisladores y les brinde la sabiduría necesaria para no seguir cometiendo errores que, a corto, mediano y largo plazo, continúen afectándonos.
Considero también necesario comentar que, tras el reciente acontecimiento ocurrido en el estado de Jalisco —donde se abatió al personaje que ya conocemos—, se puso de manifiesto una situación que debe obligarnos, una vez más, a meditar sobre quiénes queremos que nos gobiernen. Imaginen ustedes, estimados lectores, que a quienes tienen la obligación de ser garantes de la soberanía nacional se les ordenó vigilar a quien tanto daño les causó. Bajo el argumento de evitar algún altercado, es imperativo ponernos en los zapatos de los miembros del instituto armado: ¿cuál será su pensamiento si, lejos de combatir, deben proteger hasta el último momento a quien tanto perjuicio ha provocado?
Estimados lectores, ¿qué esperamos o qué tenemos que hacer para recobrar la paz y la tranquilidad que un día tuvimos y que tanto añoramos?
Creo firmemente que la única vía debe ser buscar, en las próximas elecciones intermedias, a ciudadanos que realmente tengan el deseo de servir a su país. Al hablar de ciudadanos, me refiero a la persona común que busca un cambio de fondo, una transformación radical, y no al político que brinca de puesto en puesto o de partido en partido buscando únicamente su beneficio personal o de grupo.
Por ello, no podemos permitir la desunión en nuestro entorno social. No debemos vernos como enemigos cuando somos hermanos; hermanos de ideales, de fe, de una misma tierra y de un solo suelo. Esa patria que nos vio nacer se llama México y por ella debemos luchar para verla siempre libre. No me refiero a una libertad ficticia, sino a una libertad pura y verdadera. Esa es mi postura, ¿usted qué opina?
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