Close

La fe bajo asedio: ¿Justicia o escarmiento internacional?

Por: Jorge Eduardo García Pulido

La imagen es desoladora y, francamente, difícil de digerir para cualquiera que conserve un gramo de humanidad: una mujer de 80 años, enferma, trasladada a la enfermería de una prisión extranjera porque su cuerpo ya no resiste el encierro. No hablamos de un capo de la droga ni de un terrorista, sino de Eva García, una figura matriarcal para millones, a quien hoy un tribunal en Nueva York le ha negado la libertad bajo fianza.

La decisión judicial de este 15 de diciembre nos obliga a mirar más allá del frío expediente legal. ¿Qué peligro real representa para la sociedad una bisabuela octogenaria cuya salud se deteriora día a día? La negativa a otorgarle una medida humanitaria, basándose en acusaciones de hace 55 años, huele menos a justicia preventiva y mucho más a ensañamiento.

Pero para entender la magnitud de este golpe, hay que abrir el lente. La Luz del Mundo no es cualquier organización; es un fenómeno religioso nacido del México profundo, emergido de las cenizas y el fervor de la Cristiada. Es una fe que ha logrado lo que pocas: romper fronteras y consolidar una identidad mexicana en el extranjero. Y es precisamente ese crecimiento exponencial, esa autonomía moral y económica, lo que parece incomodar a ciertos intereses internacionalistas.

Históricamente, los movimientos religiosos que no se alinean con las estructuras de poder tradicionales o hegemónicas en Occidente han sido blanco de escrutinios desproporcionados. No es descabellado pensar que lo que vemos hoy en Nueva York es parte de una maquinaria mayor, una presión sistemática contra un «aparato religioso» que ha osado crecer fuera del control de las agendas globales habituales.

Ver a una mujer de la tercera edad tratada con tal rigidez nos debe alertar. Cuando la justicia se vuelve sorda ante la vulnerabilidad humana en pos de «dar un mensaje», deja de ser justicia para convertirse en venganza institucional.

Hoy es Eva García, una mujer que debería estar recibiendo cuidados geriátricos rodeada de su familia, no luchando por sobrevivir en una celda neoyorquina. Mañana, bajo este precedente de «persecución judicial» disfrazada de legalidad, podría ser cualquier liderazgo que resulte incómodo para el status quo internacional.

La comunidad de fe observa, ora y resiste pacíficamente, como lo han hecho desde sus orígenes en la Guadalajara de la posrevolución. Pero el mundo también debería estar observando, cuestionándose si lo que presenciamos es la aplicación de la ley o el intento de desmantelar, a través del castigo a sus símbolos más queridos, a una institución que ha demostrado ser inquebrantable.


Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que La Verdad Jalisco no se hace responsable de los mismos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0 Comments
scroll to top