Genaro Morales Rentería
Con relación a la Reforma Electoral o, mejor dicho, a la Contrarreforma Electoral que pretende el Ejecutivo Federal, me permitiré hacer las siguientes anotaciones:
Remontándonos a 1977, cuando se dio la Reforma Electoral siendo presidente de la Republica José López Portillo; y Secretario de Gobernación don Jesús Reyes Heroles. En ese entonces la conformación de los partidos políticos en México estaba representada por el partido oficial (PRI); y dos partidos satélites que eran el Partido Popular Socialista (PPS) y el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM). Dejando en claro que en estos dos últimos, existían cuadros políticos talentosos.
Así tenemos que, para el caso del Partido Popular Socialista, destacaba don Alejandro Gazcón Mercado; quien fuera presidente municipal de Tepic, Nayarit. Y que sufriera un fraude electoral cuando pretendió ser gobernador de dicho estado en la década de los 70.
Por otra parte, en el caso del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, ocurrió un fenómeno muy interesante en 1976. Siendo José López Portillo el único candidato a la presidencia de manera oficial, toda vez que Valentín Campa era el candidato del Partido Comunista Mexicano, pero con el infranqueable obstáculo de pertenecer a un partido sin registro. Mientras que otro segmento de la oposición, representada por el Partido Acción Nacional (PAN), no presentó candidato a la presidencia debido a circunstancias internas. Cabe agregar que en ese entonces no existía un instituto autónomo, pues las elecciones estaban directamente a cargo del Ejecutivo Federal a través de la Secretaría de Gobernación.
Estos hechos se fueron sumando como factores que dieron lugar a una reforma política que hizo posible el surgimiento de 100 diputados plurinominales; junto a otros 300 diputados, a ser electos por voto directo. Así como la integración de nuevos partidos políticos, como fue el caso del Partido Comunista de México (PCM), el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) y el Partido Demócrata Mexicano (PDM).
Aquí hago un alto, para recuperar justa mención de un fenómeno interesante en el norte del país y en particular en Tamaulipas. En el municipio fronterizo de Nuevo Laredo, se dio un voto diferido a nivel municipal. Lo que dio como triunfador al abanderado parmista, don Carlos Cantú Rosas; y. como ya se ha mencionado antes, pese a que solo corría un candidato por la presidencia, el licenciado José López Portillo. Con esta victoria del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana en 1976, la izquierda se consolida como pionera en alcanzar un triunfo electoral desde la oposición; a futuro este partido abanderaría, antes que cualquier otro, al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, como un sólido contendiente a la Presidencia de la República en 1988. Significando un parteaguas en el progreso y avance político de la oposición y de la izquierda.
Adicionalmente cabe hacer notar que, en 1979, 1982 y hasta 1985, también se votaba por los diputados plurinominales. Condición bajo la cual se produce otro hecho peculiar, ya que el Partido Socialista de los Trabajadores (en 1982) obtuvo una mayor votación para diputados plurinominales que en los de mayoría. Lo anterior en razón de un acuerdo con el sindicato petrolero. Y como anotación adicional a este caso, habrá que mencionar que la oposición representada por el PAN, solo ganó un distrito en el Estado de México.
Es preciso señalar que las diversas oposiciones de aquel momento cubrieron las diputaciones plurinominales entre 1979 y 1985; y que el PRI, siendo partido en el gobierno, no habría de acceder a esa figura de representación sino hasta 1988, por primera vez. Obteniendo sus primeros diputados federales plurinominales. Uno de ellos por cierto fue el distinguido poeta Jaime Sabines; y que posteriormente sería sustituido por su suplente Concepción Carrillo Carrillo.
De esta última memoria histórica tuve la ocasión de ser testigo presencial, dado que el licenciado Concepción Carrillo era presidente del 27 Comité Distrital del entonces Distrito Federal. Y en aquellos días yo fungía como dirigente del Frente Juvenil Revolucionario en el mismo distrito 27, en la ciudad de México.
Hay otro caso interesante en 1979, en el que, siendo candidato a Diputado Federal por el Partido Socialista de los Trabajadores don Candido Díaz Cerrecedo, en el estado de Veracruz, se logra que la elección se repita. A pesar de que ya se daba por ganador el representante del partido oficial (PRI). Posteriormente el mismo Candido Díaz Cerrecedo se convertirá en el candidato a la presidencia de la República por ese mismo partido de oposición. Integrándose luego como Diputado Federal Plurinominal, pese a haber resultado perdedor en las elecciones presidenciales.
Prosiguiendo con la cronología, en 1988 se amplía el Congreso de 100 a 200 diputados plurinominales. Y, tal como se encuentra asentado en registros históricos, desaparece la Comisión Federal Electoral, que dependía de la Secretaría de Gobernación. Lo que, indiscutiblemente, hacía del Gobierno Federal, juez y parte en estos procesos; y si no, al menos lo erigía como una autoridad poco confiable y “cero transparente”.
Finalmente y para cerrar con este referente histórico, habrá que recordar que la Cámara de Diputados se constituía en Colegio Electoral. Y que quienes se sentían agraviados en su condición de candidatos, tenían derecho a acceder a esta tribuna legislativa para defender su caso. Turnándose a votación la respectiva resolución de cada asunto. Proceso mediante el cual, sobra decir, se fortalecía la confirmación de los resultados. Hubo incluso algunos casos en los que se llegó a derivar de estos procedimientos la repetición del proceso de elección impugnado.
Pues bien, de regreso al momento actual, se observa que la pretendida Contrarreforma Electoral simplemente no ha caminado. Bajo la firme oposición por parte de casi todos los partidos representados en el Congreso de esta LXVI Legislatura, no se eliminarán los “plurinominales”, ni tampoco se reducirá el financiamiento público. Tal vez, lo que se buscará entonces desde el Gobierno Federal será una fórmula distinta para elegir a estos diputados. Lo cual estará vulnerando la autonomía de los partidos. A esto se suma la preocupación respecto a cómo se pretende que el Instituto Nacional Electoral (INE) sume más tareas, con presupuestos reducidos. Tal es el caso de las controvertidas elecciones del Poder Judicial y la no menos polémica “Revocación de Mandato”. Lo que llevaría a la diversidad de expresiones políticas, que hacen de un estado soberano ampliamente representado, a transitar con “menos gasolina” por los caminos que construyen democracia, por hablar en un sentido figurado.
Por último, es de hacer notar que dicha Contrarreforma viene en un mal momento, toda vez que la presión de los Estados Unidos, asociada a la alarmante y grave crisis de inseguridad que tenemos en diversos estados y regiones del país. Sin mencionar otros tantos asuntos que se vienen agregando a la larga lista de pendientes por resolver, como lo es el sector salud, el crecimiento económico, la crisis del sector energético, etc. Toda esta madeja de asuntos prioritarios, no hacen propicia una reforma electoral en estos momentos. La gente “de a pie” está mucho más preocupada por los problemas cotidianos que le aquejan, antes que por andarse conflictuando a causa de una impronta política, un tanto cuanto artificiosa e impersonal, apartada de su día a día y fuera de los temas de conversación.
Desde la representación de la Corriente Crítica del PRI, este asunto lo entiendo más como un distractor, en el mejor de los casos; sino es que como una propuesta cargada de contradicción. Que plantea un grave retroceso, y que, de implementarse, correrá con la misma fallida suerte de otras tantas propuestas, que han marcado el desatinado rumbo de la autonombrada “Cuarta Transformación”. No deja de ser una grotesca paradoja el que, en un escenario hipotético en el que se hubiera dado “luz verde” a una Contrarreforma de este calado, en ese supuesto, el actual partido Morena seguiría siendo hoy un reducto marginal de oposición.
Genaro Morales Rentería*
Actualmente Diputado Federal Plurinominal del Partido Revolucionario Institucional por la Cuarta Circunscripción. Quien preside una corriente histórica al interior del Partido; que se autodefine como izquierda.
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