
Por: Arq. Jorge Eduardo García Pulido
La Verdad Jalisco
Nos venden comodidad, pero nos están cobrando con libertad. El Gobierno de Jalisco ha lanzado una agresiva campaña para que todos los jaliscienses migremos a su nueva «Tarjeta Única», bajo la promesa de modernidad y eficiencia. Sin embargo, como arquitecto y analista, sé que cuando una estructura se pinta demasiado rápido por fuera, es porque se busca ocultar las grietas de los cimientos.
Hoy hago un llamado a la reflexión urgente y explico por qué este trámite no es una simple gestión administrativa, sino una trampa de control social y financiero.
1. La Privatización del Bienestar
Lo que el gobierno no dice en sus anuncios coloridos es que ha entregado las llaves de la tesorería social a un tercero. La operación de este sistema fue adjudicada a Broxel, una empresa financiera privada. Lo grave no es solo la privatización, sino el riesgo: según datos públicos de la Condusef, esta entidad ha recibido calificaciones reprobatorias en materia de transparencia y atención a usuarios.
¿Por qué el Gobierno de Jalisco obliga a los ciudadanos más vulnerables —aquellos que necesitan becas, apoyos o transporte— a bancarizarse con una institución cuestionada por las autoridades federales? Al hacerlo, el Estado se lava las manos y deja al ciudadano a merced de un particular.
2. Somos Datos, No Ciudadanos
La «perversidad» del sistema radica en su verdadera ganancia: la información. Al concentrar transporte, identidad, subsidios y consumo en un solo chip, el gobierno obtiene un «mapa de calor» de la vida de cada jalisciense. Sabrán dónde estamos, a qué hora nos movemos y en qué gastamos.
En la era digital, la privacidad es poder. Entregar voluntariamente esa data a una administración con tintes electorales es permitir que nos perfilen ya no como ciudadanos con derechos, sino como «clientes políticos» a los que se les puede cortar el suministro con un clic.
3. El Jineteo Financiero
Hablemos de dinero. Millones de pesos de recursos públicos serán depositados en estas cuentas privadas. Mientras el ciudadano no retira o gasta ese dinero, esos fondos generan rendimientos financieros diarios. ¿Quién se queda con esa ganancia? ¿El Estado? ¿O la empresa privada socia del gobierno? Estamos ante una transferencia masiva de riqueza pública a manos privadas, disfrazada de «inclusión financiera».
4. El Secuestro de la Identidad
Vincular el acceso a derechos fundamentales (como la movilidad o la asistencia social) a la posesión de un producto financiero de una marca específica («Al Estilo Jalisco») es una forma de coacción. El mensaje es claro: si no estás en nuestro sistema, no existes para el Estado.
¿A qué le llaman «Estilo Jalisco»?
*»El gobierno ha bautizado este plástico como ‘Al Estilo Jalisco’. Me permito preguntar: ¿Desde cuándo el estilo de Jalisco es la sumisión? Nuestra historia es la de un estado Libre y Soberano, cuna del federalismo y defensor de la autonomía.
Sin embargo, esta tarjeta representa todo lo contrario: centralismo, control y dependencia. Nos quieren vender como ‘identidad regional’ lo que en realidad es un grillete digital.
Que no nos confundan: el verdadero Estilo Jalisco es la libertad de elegir, la dignidad del trabajo y la desconfianza ante el poder absoluto. Lo que ellos proponen no es orgullo tapatío; es autoritarismo con marketing naranja. Si para tener derechos en mi estado debo entregar mi privacidad a un banco reprobado, entonces ese ‘estilo’ no me representa.»*
INVITACIÓN A LA RESISTENCIA CIVIL
No hacer este trámite no es solo pereza, es un acto de dignidad cívica. Es negarse a ser un número en la base de datos de una estrategia electoral. Es exigir que el Estado cumpla su función de garantizar derechos sin obligarnos a firmar contratos con financieras reprobadas.
Mientras no exista transparencia sobre el uso de nuestros datos, sobre las comisiones ocultas y sobre quién gana realmente con el dinero estancado en esas cuentas, mi recomendación es clara: Proteja su privacidad. No entregue su autonomía por un plástico.
Jalisco merece un gobierno que sirva, no un banco que vigile.
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