
Por Alberto Jiménez Martínez
En Jalisco nos gusta hablar derecho, sin tanta vuelta. Y por eso conviene ponerle nombre y número a lo que pasó.
Horacio Fernández Castillo es conocido por su perfil empresarial (Tajín) y por haberse subido a la política con Movimiento Ciudadano como diputado federal por el Distrito 10 de Jalisco en la LXV Legislatura (2021–2024). Hoy aparece como Secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología del Gobierno de Jalisco. 
Hasta ahí, la tarjeta de presentación. Pero en política, lo que cuenta no es el perfil: es el cumplimiento.
En enero de 2024, un reporte difundido en prensa (con base en Buró Parlamentario) lo colocó como de los más ausentes en el indicador de votaciones: de 580 “habilitaciones de voto”, registró presencia en 380. Traducido a la vida real: 200 ocasiones sin aparecer en el tablero; 65% de participación en ese conteo. 
Y aquí no hay que marear la perdiz: sí, el tecnicismo dice que son “votaciones sin registro”, no necesariamente que “no pisó” el recinto. Va. Pero para la gente que te eligió, el resultado se siente igual: cuando tocaba estar, no estuvo.
Entonces la pregunta —tapatía, directa y de a pie— no es si trae “visión”, ni si tiene “agenda”, ni si su currículum luce bonito en la foto. La pregunta es otra:
¿Cuánto tuvo que gastar para llegar a una curul federal… y luego “faltar” 200 veces?
¿Cuánto cuesta una campaña, una estructura, una operación, una narrativa… para acabar convertida en estadística?
Y si se confirma que ahora se va de la función pública del Gobierno de Jalisco, ahí va el remate, sin barniz y sin maquillaje:
Qué bueno que se va. Porque su “legado” no es una reforma ni una causa: es un marcador. 580 oportunidades de votar, 200 silencios. Y en política, cuando no estás, no representas. Así que sí: que se vaya. Al menos ahora su ausencia deja de ser costumbre… y se vuelve punto final.
Horacio “El Tajín” Fernández, es solo un “político” huevón.
Resumen de su paso por la política: 200 ausencias a votaciones en 3 años como diputado federal en San Lázaro.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que La Verdad Jalisco no se hace responsable de los mismos.




