La redacción.
El escenario político en el estado comienza a teñirse de un activismo que busca conectar con las fibras más sensibles de la comunidad. Laura Haro Ramírez, tras haber sido ratificada para encabezar la presidencia del PRI en Jalisco para el periodo 2026-2030, ha lanzado una convocatoria que pretende utilizar el fútbol como un vehículo de cohesión social a través del denominado Mundialito. Esta estrategia no es menor ni casual, pues se presenta en un momento donde las estructuras partidistas tradicionales requieren de mecanismos de cercanía que vayan más allá del discurso de escritorio y enfrenten la realidad de una entidad marcada por el abandono institucional.
Los antecedentes de esta iniciativa se encuentran en la necesidad crítica de reactivar la presencia del partido en los ciento veinticinco municipios jaliscienses. La convocatoria, que se abrió formalmente el pasado 21 de abril, llega en un contexto de profunda crisis de seguridad que la propia Haro Ramírez ha denunciado con firmeza, señalando un estado con miles de personas desaparecidas y un sistema de justicia que parece haberle dado la espalda a las víctimas. En este panorama, el deporte no es solo un juego, sino un intento de intervención en el metro cuadrado de las comunidades, barrios y ejidos donde la polarización y la violencia han fracturado las relaciones vecinales.
La apuesta técnica detrás del Mundialito se fundamenta en la recomposición del tejido social, entendido este como la configuración de vínculos que favorecen la paz y la reproducción de la vida colectiva. Al recuperar el espacio público mediante la práctica deportiva, se busca sanar la comunicación comunitaria y reactivar la confianza entre ciudadanos, elementos que se han perdido ante el avance de la criminalidad y la ineficiencia de las políticas de prevención actuales. La propuesta de la dirigencia estatal sugiere que, ante la falta de una estrategia de seguridad efectiva, es imperativo fortalecer la cultura comunitaria para la resolución de conflictos desde la base.
En cuanto a la logística del certamen, el periodo de inscripciones se encuentra en su recta final, con un cierre programado para el 2 de mayo de 2026. Los encuentros están pactados para desarrollarse durante los fines de semana de mayo, específicamente los días 9, 16, 17 y 23. Al convocar a categorías libres y menores, el partido intenta demostrar que todavía posee la capacidad operativa para articular esfuerzos a gran escala. Mientras el balón rueda en las canchas locales, el PRI busca validar su estructura territorial bajo una bandera de paz y recreación, intentando demostrar que la recuperación de Jalisco comienza por devolverle a la gente el derecho a convivir sin miedo en sus propias calles.
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