
Por Manuel Carranza
En el corazón de Morena, el partido gobernante en México, se está gestando una lucha interna que amenaza con desestabilizar el movimiento político más poderoso (Pero más corrupto) del país.
La fachada de unidad y disciplina se está resquebrajando, y lo que antes era un secreto a voces, ahora es una realidad innegable:
El partido está fracturado.
La Lucha por el Poder:
Luisa María Alcalde, encargada del despacho de Morena, intentó poner orden con un llamado público a la disciplina, pero su mensaje cayó en saco roto.
La realidad es que el partido está dividido en tribus enfrentadas, con egos desbordados y luchas internas sin árbitro. Adán Augusto López y Ricardo Monreal, dos de los líderes más prominentes del partido, están en el ojo del huracán, jugando a la supervivencia política.
El Vacío de Poder:
La ausencia de Andrés Manuel López Obrador, el líder carismático que mantuvo unido al partido, se siente en cada rincón de Morena.
Su sombra sigue presente, pero ya no impone silencio ni disciplina.
La presidenta Claudia Sheinbaum gobierna, pero no manda dentro del partido.
Administra, pero no controla.
Y en ese vacío de poder real, la rebelión silenciosa ha comenzado.
La Lucha por las Candidaturas:
La pregunta que nadie quiere responder es la más incómoda de todas: ¿Quién va a decidir las candidaturas rumbo a 2027?
En público, la respuesta es institucional.
En privado, todos lo saben:
Andrés Manuel López Obrador.
Él sigue siendo el dueño del negocio, el árbitro final, el que reparte premios y castigos.
La Guerra Interna:
La lucha interna en Morena no es un golpe frontal, es un desgaste lento.
Es ignorar directrices, filtrar información, pelearse en medios, exhibirse.
Es dejar claro que ya no hay centro.
El partido se comporta como lo que siempre fue: Una suma de tribus.
Ex perredistas, ex priistas, oportunistas, conversos, resentidos, reciclados, personajes con pasado oscuro y ambiciones intactas.
El Fin de un Ciclo:
La imagen del expresidente López Obrador también se desinfla.
Su libro pasó sin pena ni gloria.
Nadie lo compró, nadie lo leyó, nadie lo defendió.
La fe en el movimiento se está cayendo, y lo único que queda es la lucha por el poder.
La rebelión silenciosa en Morena es un juego de supervivencia, y solo el tiempo dirá quién saldrá victorioso.
Por lo pronto amable lector, están asientos de primera fila para ser testigos de la destrucción a través de…
LA REBELIÓN SILENCIOSA EN MORENA:
UN JUEGO DE PODER Y SUPERVIVENCIA.
En mi nada humilde opinión…
#MCarranza
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