La Redacción Análisis Político / La Verdad Jalisco
La noticia ha caído como un mazo en el tablero del sindicalismo nacional: Carlos Aceves del Olmo, el hombre que ha timoneado la Confederación de Trabajadores de México (CTM)durante la última década, ha decidido dar un paso al costado. Su anuncio de no buscar la reelección en el próximo XVII Congreso Nacional marca, sin hipérboles, el fin de una era para el sector obrero organizado.
A sus casi 90 años de historia, la CTM se enfrenta ahora a su espejo más exigente. La salida de Aceves del Olmo, motivada por razones de salud y congruencia personal, no es solo un cambio de nombre en la oficina principal de la Ciudad de México; es un examen de supervivencia para la estructura corporativista más antigua del país.
Jalisco: El termómetro de la transición
Para nuestro estado, este relevo no es un tema menor. Jalisco ha sido históricamente un bastión donde la CTM ha mantenido una relación institucional y, a menudo, de equilibrio con el sector empresarial y el gobierno estatal. El nuevo liderazgo nacional tendrá que demostrar si posee la capacidad de diálogo necesaria para mantener la paz laboral en una región que es motor industrial de México.
La pregunta que queda en el aire en los pasillos de las delegaciones locales es clara: ¿Renovación o continuidad?
El sucesor de Aceves del Olmo no recibirá un cheque en blanco. Se encontrará con un panorama laboral transformado por las reglas de libertad sindical del T-MEC, una vigilancia internacional sin precedentes y una fuerza laboral joven que ya no se identifica necesariamente con las viejas formas del «cetemismo».
El llamado de Aceves a una «transición ordenada y estatutaria» es un mensaje de calma hacia los mercados y la política, pero también una instrucción directa a las bases para evitar fracturas. La unidad, ese valor que la carta menciona con insistencia, será el activo más escaso y valioso en los meses por venir.
Es de reconocer la altura de miras del actual Secretario General al aceptar que el liderazgo nacional exige una «entrega total» que sus condiciones físicas ya no le permiten. En una cultura política donde muchos se aferran a la silla hasta el último suspiro, el retiro de Aceves del Olmo por la vía de la institucionalidad es un gesto que busca blindar a la CTM de crisis internas.
Desde La Verdad Jalisco, observaremos si esta transición logra inyectar sangre nueva a una organización que necesita, urgentemente, rediseñar su narrativa para el trabajador del futuro sin perder sus cimientos históricos.
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