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Cae la cortina de humo en el PT Jalisco: Antecedentes, ausencias y el fin de una era

Por: Redacción La Verdad Jalisco

Durante años, una densa cortina de humo pareció cubrir la realidad interna del Partido del Trabajo (PT) en Jalisco. Sin embargo, las recientes revelaciones periodísticas y la inercia política actual han comenzado a disiparla, dejando al descubierto no solo cuestionables perfiles en curules clave, sino una crisis de liderazgo que apunta a una inminente reestructuración.

La publicación de los antecedentes penales del diputado Leonardo Almaguer Castañeda —quien, según registros oficiales, estuvo recluido en 2004 por robo y delincuencia organizada— ha puesto en entredicho los filtros de elegibilidad del partido. Más allá del escándalo mediático, este hecho contraviene principios básicos de los estatutos del PT y, más grave aún, colisiona con la legislación electoral de Jalisco, que inhabilita para el cargo a quienes cuenten con sentencias por robo, independientemente del tiempo transcurrido.

Del volante a la curul: La lealtad sobre el perfil El ascenso de Almaguer no se explica por una larga trayectoria legislativa, sino por su cercanía personal con la dirigencia estatal. Su vínculo primario fue desempeñarse como chofer de José Luis Sánchez González, actual Comisionado Político Nacional en el estado.

Este patrón de designaciones sugiere una estrategia donde la lealtad personal ha pesado más que la idoneidad política. Bajo el apadrinamiento nacional de Óscar González Yáñez, este grupo consolidó posiciones clave, impulsando figuras como el diputado Javier Guízar y la candidatura de Sergio Otal Lobo a regidor en Guadalajara. La curul de Almaguer es, en este contexto, el síntoma más visible de un modelo de gestión enfocado en el círculo cercano.

Ausencias que pesan La controversia no se limita al pasado. En el presente, la labor legislativa de Almaguer ha sido objeto de señalamientos internos por sus reiteradas ausencias en la Junta de Coordinación Política (JUCOPO). Estas faltas no son menores; representan un vacío de poder y representación para el partido en el órgano donde se toman las decisiones cruciales del Congreso, debilitando la postura del PT en la legislatura actual.

El fin de la simulación La situación de Almaguer parece haber acelerado el desgaste de la figura de José Luis Sánchez González. Fuentes cercanas a la dirigencia nacional advierten que la molestia del líder máximo, Alberto Anaya, es ya evidente. El diagnóstico es frío: en Jalisco, el partido no creció; se administró una simulación.

La «cortina de humo» que proyectaba una supuesta consolidación del PT en el estado ha caído. Ante la falta de resultados electorales tangibles y el peso de las controversias actuales, trascendió que Sánchez González dejará próximamente su posición como Comisionado Político Electoral.

Con este relevo en puerta, el Partido del Trabajo en Jalisco se enfrenta a un momento de definición: continuar con la inercia que permitió casos como el de Almaguer, o iniciar un saneamiento profundo que alinee al partido con sus propios principios estatutarios y con la legalidad.


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