Por: Redacción / La Verdad Jalisco
El tablero político nacional sufrió una sacudida significativa este domingo con la renuncia de Adán Augusto López Hernández a la coordinación del Grupo Parlamentario de Morena en el Senado. El movimiento, lejos de ser una simple rotación administrativa, revela una nueva estrategia del oficialismo: mientras López Hernández busca operar electoralmente para el 2027 sin perder su fuero, su estructura administrativa interna —conocida como el «Grupo Tabasco»— pierde su principal escudo protector ante la llegada de Ignacio Mier Velazco .
La justificación pública del enroque se cimenta en el «deber cumplido». López Hernández argumentó que su ciclo al mando concluyó tras lograr la mayoría calificada y consolidar el «Plan C» junto al PT y el Partido Verde . Bajo esta lógica, su salida obedece a una reasignación táctica hacia el trabajo de territorio, con la mira puesta en blindar las gubernaturas y la mayoría legislativa en los comicios intermedios . Sin embargo, el análisis de fondo sugiere una operación de atrincheramiento. Al descartar tajantemente una salida diplomática y confirmar que no pedirá licencia a su escaño, López Hernández envía una señal de resistencia: conserva la tribuna y el fuero constitucional, vitales ante los cuestionamientos mediáticos sobre seguridad en su estado natal .
Durante la conferencia, su negativa a responder sobre los escándalos vinculados al exsecretario Hernán Bermúdez y al grupo «La Barredora» refuerza la hipótesis de que su traslado a la operación partidista busca descomprimir la presión sobre su gestión, permitiéndole operar desde una posición de menor exposición institucional pero manteniendo su influencia política .
El punto más crítico de esta transición recae sobre la incertidumbre que ahora envuelve a la estructura burocrática y de asesores leales al tabasqueño. La llegada de Ignacio Mier a la presidencia de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) marca el fin del blindaje para el «Grupo Tabasco». Al renunciar al control de la JUCOPO, Adán Augusto deja a sus operadores administrativos y financieros sin cobertura institucional. Aunque Mier apeló diplomáticamente a una «evaluación serena» y descartó decisiones apresuradas, lanzó una advertencia velada al recordar su costumbre de «construir equipos» propios . Esto plantea un escenario de desplazamiento progresivo:
1. Pérdida de inamovilidad: Los colaboradores cercanos a López Hernández han quedado expuestos; su permanencia ya no depende de la lealtad a su antiguo jefe, sino de la voluntad del nuevo coordinador.
2. Desmantelamiento silencioso: La promesa de «evaluar en función de resultados» funciona como el mecanismo político que permitirá a Mier purgar o realinear la estructura administrativa del Senado, sustituyendo gradualmente a los cuadros tabasqueños por operadores afines a su proyecto.
En conclusión, Adán Augusto salva su posición política personal manteniéndose en el escaño, pero entrega las llaves de la administración del Senado. Sus protegidos enfrentan ahora un escenario de fragilidad laboral absoluta, donde la «cobertura» que garantizaba su poder ha desaparecido.
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