Por Arq. Jorge Eduardo García Pulido
Entre la nueva democracia y el caos, seis liderazgos sostuvieron a Jalisco
El 2025 cierra su ciclo y, al hacer el balance, es imperativo apagar el ruido de las redes sociales y colgar el teléfono a las encuestadoras. Este análisis no surge de un focus group ni de llamadas robóticas; surge del sentir urbano, de lo que se comenta en los cafés, en los pasillos de las oficinas y en las colonias donde la gestión pública se vive en carne propia.
Este año será recordado como el nacimiento de la Nueva Democracia, marcado por el hito histórico de la elección popular de jueces y magistrados, un cambio de paradigma que sacudió los cimientos del poder. Sin embargo, también fue el año del miedo y el caos para la derecha, que ante la pérdida de privilegios respondió levantando un «muro digital»; una estructura operada como grupo de choque para polarizar la conversación pública.
A este clima de tensión nacional se sumó el descontento local. La ciudadanía jalisciense enfrentó la falta de sensibilidad administrativa con golpes directos al bolsillo: el aumento al transporte público y el costoso reemplacamiento automovilístico. Fueron medidas impopulares que caldearon el ánimo social y evidenciaron la desconexión de muchos gobernantes con la realidad económica de la gente.
Pero en medio de esta vorágine de transformación institucional y malestar social, seis actores políticos lograron marcar la diferencia, demostrando que la trayectoria mata al algoritmo y que el oficio político es el único antídoto contra el caos.
El oficio legislativo: Experiencia sobre improvisación
En el Congreso del Estado, la productividad no se midió en likes, sino en la capacidad de construir gobernabilidad en tiempos revueltos.
Sergio Martín Castellanos: Un operador nato con décadas de recorrido. Su 2025 no fue casualidad; su trayectoria le permitió tejer fino en la armonización de la Reforma Judicial en lo local, un tema que en manos inexpertas hubiera paralizado al estado. Castellanos demostró que el «colmillo» político es indispensable para transitar crisis.
· Martha Arizmendi: Su paso firme este año es resultado de una carrera construida desde la base. Lejos de la estridencia, Arizmendi se consolidó como la voz sensata del legislativo, logrando etiquetar presupuestos históricos para agendas sociales que otros olvidaron. Su logro fue legislar con perspectiva humana, no mediática.
·Alcaldes de suela y cemento, no de escritorio
En la Zona Metropolitana, la ciudadanía distinguió rápidamente entre quienes gobiernan para la foto y quienes gobiernan para resolver las necesidades reales, más allá de los aumentos y las crisis.
· Gerardo Quirino (Tlajomulco): Heredero de una vocación política pero con luz propia, Quirino entendió que Tlajomulco ya no es el «patio trasero», sino el motor industrial. Su 2025 se define por la consolidación de infraestructura crítica y movilidad; gobernó con la visión de un metropolitano, resolviendo el abasto de agua y la conectividad sin caer en el populismo administrativo.
· Sergio Chávez (Tonalá): El «viejo lobo de mar» de la metrópoli. Chávez confirmó que la experiencia es un grado. En 2025, logró lo que parecía imposible: sanear las finanzas tonaltecas y resolver de fondo el histórico conflicto de la recolección de basura que asfixiaba al oriente. Su liderazgo probó que Tonalá requiere mano firme y conocimiento profundo del territorio, no experimentos.
El peso en San Lázaro: Gestión real ante el centralismo
Mientras otros diputados federales se perdían en la grilla nacional del «muro digital», dos jaliscienses utilizaron la tribuna para traer resultados tangibles a la entidad.
· Mery Pozos: Su cercanía con el núcleo de poder federal no la alejó de su tierra; al contrario. Pozos capitalizó su trayectoria y relaciones al más alto nivel para blindar los proyectos estratégicos de Jalisco en el Presupuesto de Egresos 2026. Su gestión fue quirúrgica, demostrando que se puede ser leal al proyecto nacional sin descuidar el terruño.
· Alberto Maldonado: Un político todo terreno que conoce las entrañas de Tlaquepaque y del estado. Su papel en 2025 fue el de un negociador incansable. Maldonado logró bajar recursos para infraestructura educativa y urbana que impactaron directamente en la calidad de vida de las colonias populares, validando que su liderazgo se nutre del contacto directo con la gente, no de la burocracia legislativa.
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Conclusión: El fin de la política cosmética
El reconocimiento a estos seis perfiles —Castellanos, Arizmendi, Quirino, Chávez, Pozos y Maldonado— no es una concesión gratuita, es el reflejo de una realidad palpable. El ciudadano de a pie, el que toma el camión más caro y paga el reemplacamiento, sabe diferenciar entre un influencer y un servidor público que sí da resultados.
El 2025 nos deja una lección lapidaria: No podemos hablar de selfis, likes o podcastscuando se trata del destino de millones. Gobernar y hacer gobierno es un compromiso serio, reservado para quienes entienden que la política se hace con oficio, no con filtros de Instagram.
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